En Neuquén y Río Negro faltan profesionales y recursos

La comisarías de la Familia son un avance. Pero están en pocas ciudades. Hay necesidad de refugios y asesoría.

Redacción

Por Redacción

En 2013 se inauguró en la ciudad de General Roca la primera Comisaría de la Familia de la provincia de Río Negro. La iniciativa depende de la policía provincial y funciona en el marco de la ley 3040, de atención integral a la violencia familiar. Belén Ferrada, licenciada en Ciencias Políticas y encarga del área de Prevención y Capacitación de la Comisaría, sostiene la importancia de abordar la problemática desde una perspectiva familiar: “Si bien son las mujeres las más afectadas por los casos de violencia que recibimos, también existe un aumento importante en la violencia contra niños, niñas y adolescentes”, explica.

La comisaría cuenta con cuatro áreas y un equipo interdisciplinario que busca soluciones integrales a los casos que reciben. En una de las áreas funciona un equipo técnico con sociólogas y abogadas que realizan entrevistas para poder ofrecer un diagnóstico y un acompañamiento de las situaciones particulares. Por otro lado, el área de Prevención y Capacitación desarrolla iniciativas que apuntan a “cambiar los patrones culturales que conducen a situaciones violentas”, explica Ferrada.

Entre las actividades se encuentra la capacitación a los asistentes de la Escuela de Suboficiales y Agentes de Seguridad sobre cómo tratar con casos de violencia familiar. También desarrollaron una campaña de concientización sobre la violencia en el noviazgo en escuelas secundarias de Roca, que se corresponde con “un abordaje socio-terapéutico que busca exceder lo meramente sancionatorio”, aseguran.

También existen Comisarías de la Familia en Catriel, Viedma y Los Menucos. Distintos sectores sociales reclaman a las autoridades provinciales que se inauguren también en Cipoletti y Bariloche, hasta ahora sin resultados.

En Neuquén funcionan tres Comisarías de la Mujer, Niñez y Adolescencia. La primera fue inaugurada en 2010 en San Martín y hoy funcionan también en Zapala y Cutral Co. La oficial principal de la Comisaría en San Martín, María Ester Lineras, señala que el trabajo es en estrecha relación con el Juzgado de Familia, el municipio, el Hospital o el Ministerio de Desarrollo. Cuando se presenta una víctima, desde la comisaría intentan guiarla para presentar las denuncias y así acceder a medidas como las de no acercamiento. “Es muy importante para las mujeres que exista este espacio porque se sienten más cómodas”, asegura Lineras. Como no cuentan con profesionales como psicólogas o abogadas en su equipo, deben derivar a otros organismos.


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