Endurecimiento





escenario

arnaldo paganetti

Agencia Buenos Aires

Ni buenos, ni malos. Incorregibles. El adjetivo, a esta altura, no debería ser aplicado a una categoría política, sino a los argentinos en general. La perversidad por la falta de transparencia que se denuncia en el sistema electoral, acentuado en algunas provincias, como en Tucumán y Jujuy, es simplemente una realidad. A corregir. Pero realidad en fin.

Daniel Scioli, el moderado candidato del oficialismo, tiene sus problemas internos, básicamente por la vigencia de la centralidad de la presidenta Cristina Fernández y la influencia organizativa de La Cámpora, eje de la militancia juvenil defensora del “proyecto” a ultranza.

Mauricio Macri, cabeza principal de la oposición, tiene que lidiar en Cambiemos, aunque más democráticamente, con los radicales de Ernesto Sanz y los cívicos de “Lilita” Carrió a quienes, en la practica, ha succionado. Y, en el espacio no kirchnerista, con las huestes de Sergio Massa, quien a pesar de ser el tercero en discordia, no ha abandonado la lucha y es funcional, voluntaria o involuntariamente, a la indefinida cinchada que influirá en el resultado de la primera vuelta, el 25 de octubre.

Las denuncias y los graves episodios de violencia registrados el domingo en Tucumán, desembocan en un endurecimiento de los contendientes con aspiraciones ejecutivas en la Nación.

Scioli está casi cristinizado. El casi obedece a que antes de pegar, aún persiste en subrayar su condición de “hombre de paz y diálogo”. Le reclamó a Macri que admita “la derrota electoral inobjetable” y felicite a Manzur. Además, dejando de lado su ambigüedad, alineó con el gobernador peronista Gildo Insfrán, en su polémica con el popular jugador de Boca, Carlos Tévez, a raíz de la situación de pobreza en Formosa.

“No puede ser que cada vez que pierde, el Pro pone en duda los comicios. Pasó en Santa Fe ¿se acuerdan?”, embistió Scioli, saliendo al cruce de las lógicas sospechas.

Macri, por su parte, también abandonó la tibieza que le venía sugiriendo el asesor ecuatoriano Durán Barba. Consideró “inaceptables” los ataques indiscriminados y la quema de urnas. Y, en clara coincidencia con Massa, quien lamentó “la pelea por el poder a cualquier precio”, pidió un nuevo recuento de votos y terminar con un orden que “corrompe y tiene una lógica armada que deriva en Estados paralelos, como el de Milagros Salas, de la Tupac, en Jujuy”.


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