Energía, una agenda que vuelve a la órbita económica

Tras la salida de Cameron, Kicillof avanza sobre un área clave



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Más de una década ocupó la Secretaría de Energía, aunque buena parte de esos años la pasó recluido en algunos temas puntuales. En la práctica, siempre fue Julio de Vido quien se encargó del tema, aunque esa área nunca revistió demasiado interés para el gobierno hasta que el creciente déficit energético alimentó la fuga de dólares. Esta semana renunció Daniel Cameron, un histórico del kirchnerismo. Y se fue en medio de un debate por la nueva ley petrolera que ordenará el negocio en los próximos años. Estaba fuera de los grandes temas, pero era un interlocutor central de los gobernadores petroleros y de los empresarios, muchos de los cuales lamentaron su partida. Veían en él una persona permeable a sus reclamos, aunque al final fuera De Vido quien tomara las decisiones. Más que la salida de Cameron, es significativo el arribo de Mariana Matranga a la cartera de Energía. No tanto por sus pergaminos –que los tiene– sino por su ascendencia política, ya que proviene del ala de Axel Kicillof, el ministro de Economía. Desde que el joven militante de la Cámpora llevó a Cristina Fernández de Kirchner su proyecto de estatización de parte de YFP, concentró poder en el área Energía. Hay hombres suyos dispersos en entidades clave como Cammesa, Enargas o la propia petrolera nacional. Sin importar los nombres, acaso lo más trascendente de esta decisión sea el blanqueo de que la cartera de Energía debe ser manejada por Economía, algo que ocurrió hasta el arribo del kirchnerismo. No puede desvincularse a esta área estratégica de las decisiones políticas y económicas del país, como ocurrió hasta hace un tiempo, cuando la agenda se reducía a las obras en las presas Atucha y algunos planes para conseguir más inversiones en el sector.

El ahora exsecretario de energía fue un histórico del kirchnerismo.


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