De 6 meses a días: Neuquén tendrá su propia IA para las autorizaciones de Vaca Muerta

El ministro de Energía, Gustavo Medele, adelantó que la provincia instalará un datacenter propio y desarrolla un sistema que automatizará la permisología. Hoy el trámite demora unos 90 días, frente a los 180 que llevaba antes y buscan que se llegue a solo días.

El ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, detalló que "por un equipo de 70 personas pasaron este año 10.000 millones de dólares de inversión". (Fotos: Emiliano Ortíz)

El salto de escala de Vaca Muerta está a la vuelta de la esquina y el gobierno de Neuquén quiere sumarse a la seguidilla de récords. La provincia que capitaliza a la formación shale está construyendo un sistema de inteligencia artificial, alojado en servidores propios, para acelerar los permisos que las petroleras necesitan antes de perforar un pozo. En una entrevista exclusiva con EnergíaON, el ministro de Energía, Gustavo Medele, explicó cómo funciona el proyecto, qué plazos maneja y por qué el modelo neuquino despierta interés fuera del país.

Actualmente, el trámite para perforar un pozo exige siete pasos que involucran a áreas como Energía, Recursos Hídricos, Ambiente, Tierras y Comunidades. Hasta hace poco la secuencia insumía unos 180 días. Con solo mejorar los procesos, el plazo bajó a 120 y hoy ronda los 90 días, todavía sin el sistema nuevo.

La lógica de la plataforma, que está en desarrollo, será la siguiente: la empresa carga su solicitud con su clave y completa los campos requeridos. Si falta información, el pedido no avanza. Si está completo, el sistema lo deriva automáticamente a cada área, con un esquema de colores que indica si la zona es apta (verde) o presenta restricciones (rojo).

Con un verde en Hídricos o sin comunidades afectadas, el expediente pasa al siguiente organismo. «Antes capaz que estaba dos semanas en cada lugar; ahora pasa minutos», graficó.

Para llegar ahí, Neuquén trabajó con el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) en un formato único de presentación. Según Medele, hasta entonces cada empresa enviaba la información en PDF, Excel o Word. «A mí no me interesa en qué formato; yo me adapto a ustedes», les dijo a los operadores, que tardaron cerca de un año en ponerse de acuerdo.


Uno de los pocos casos en el mundo, con Alberta como espejo


Medele contó que la consultora Wood Mackenzie visitó Neuquén y brindó asesoramiento sin costo. Según explicó, la firma les dijo que la provincia es el único lugar fuera de Estados Unidos con desarrollo no convencional a esta escala.

En Estados Unidos, detalló Medele, el recurso pertenece a dueños privados muy atomizados y no existe una normativa global concentrada. La excepción es Alberta, en Canadá, donde, como en Neuquén, el recurso pertenece a la provincia.

De Alberta, la provincia tomó el concepto de una única aplicación para todos los organismos que deben autorizar, junto con procedimientos y normativas que se estudiaron y adaptaron.

Pero el ministro marcó diferencias: Alberta trabaja con otros tipos de yacimientos, con menos pasos de evaluación y concesiones separadas por profundidad. «El nuestro es más complejo», dijo. Para Medele, eso hace que Neuquén tenga «muchas más interacciones» y que sea un caso de estudio para otros países que quieran desarrollar su no convencional, como Colombia o México.


Cómo funciona: una IA que lee solo documentos neuquinos


Medele describió el esquema con un ejemplo sencillo. Se toma un modelo de lenguaje ya entrenado, capaz de entender y responder preguntas, y se le agrega una biblioteca propia: actas acuerdo, decretos, leyes y normativa que no están publicados en internet. Esa técnica se conoce como RAG (generación aumentada por recuperación).

Todo ese material se aloja en un servidor local. De ese modo, la IA usa su capacidad de comprender el lenguaje, pero responde «mirando únicamente lo que nosotros tenemos como insumo».

Cuando se le consulta, redacta la respuesta en un formato ordenado e indica de qué documento surge cada dato.

El ministro atribuyó a esta herramienta un ahorro de tiempo considerable. El equipo técnico pasó de 135 personas en diciembre de 2023 a 70 en la actualidad. «Eso es muy loco», destacó. Cuando la provincia migre a un servidor de mayor porte, añadió, el rendimiento mejorará todavía más.


El datacenter y el cuello de botella


El próximo paso es de hardware. La provincia compró las computadoras para su propio datacenter y, de acuerdo con Medele, terminarán de instalarse hacia fines de noviembre. El ministro aseguró que con esa infraestructura la capacidad de procesamiento se multiplicará «por mil».

Sobre esa base ya corren algunos procesos de inteligencia artificial. Además, el Estado contrató horas de programación para desarrollar el sistema de permisos. El objetivo, explicó, es que «el cuello de botella no sea gente leyendo papeles, sino algo muy automatizado».

El flujo de trabajo ya está mapeado: se definió qué hace cada área en cada paso. Ahora resta que el programa empiece a traducir esos circuitos en sistemas. El proyecto, contó el ministro, todavía no tiene nombre.


Un equipo de 70 profesionales


La cartera neuquina encargada de todos los permisos de Energía cuenta hoy con 70 personas. Según Medele, no hay personal no profesional: lo integran ingenieros, geólogos, economistas y abogados, y hasta los administrativos son contadores.

Por allí pasan, más de 10.000 millones de dólares en el año. Muchos de ellos provienen de empresas privadas, pero el ministro marcó que la clave para conseguir profesionales de alta calificación está en que el trabajo en el petróleo «cansa mucho», sin sábados ni domingos.

En el Estado, sostuvo, la propuesta es otra: «No te pagamos con plata, te pagamos con calidad de vida», aunque aclaró que los sueldos tampoco son bajos.

Para Medele, el desafío excede al gobierno: «Es de todos: de las operadoras, del sindicato, de las pymes. Todos tenemos que estar atentos».

La discusión sobre si el área técnica se convertirá o no en una agencia, a la hora de la reorganización del ministerio, quedó para Medele en un segundo plano. «Independientemente del título, somos una agencia», sostuvo. Y fue más allá: «Nos convertimos en una agencia sin el título de agencia, pero funcionamos como una agencia».

Según el funcionario, el cambio real ya ocurrió puertas adentro. Se hizo un mapeo de procesos, se revisó cómo se tramita y evalúa la permisología y se trabaja para incorporar el bono de infraestructura. «Lo que era claro es que había que cambiar el procedimiento y el proceso. Y se hizo», resumió.