Energía Mundo pyme

El desafío de optimizar sus servicios con los recursos disponibles

Los buenos tiempos en la actividad hidrocarburífera chocan en las pequeñas firmas con la inflación y el cobro a 60 y 90 días de sus servicios. Una prestadora local cuenta cómo es subsistir en un momento en el que los créditos tampoco son una opción.

19 jul 2018 - 00:00

La producción de gas y petróleo no convencional de la cuenca neuquina tuvo un espectacular crecimiento en marzo último, a tal punto que provocó una suba interanual en todo el país en la producción de ambos hidrocarburos luego de meses de constante caída.

Las provincias productoras festejan los mayores ingresos por regalías y en el sector se anuncian nuevas y millonarias inversiones. El incremento de la actividad también beneficia a las pymes del sector, que sin embargo han encendido algunas luces de alarma porque la situación financiera no les permite aprovechar a pleno el momento.

“Ante la llegada de un nuevo cliente nos encontramos en la disyuntiva de aceptar el trabajo o no, porque sabemos que van a pasar varios meses hasta que podamos cobrar”, sintetiza Valeria Domínguez, propietaria de Tempus, empresa de alquiler y mantenimiento de flotas de vehículos.

La situación se complica aún más por el cada vez más difícil acceso al crédito. “Otros años hemos recurrido a la línea aguinaldo que ofrecen los bancos, pero ahora es imposible por las altas tasas, quedaríamos endeudados por mucho tiempo”, explica Domínguez.

Indicó que en la mayoría de los casos tienen contratos por dos años con los clientes y que eso brinda seguridad por la continuidad del trabajo, pero a su vez hace difícil hacer reajustes por inflación. “Los repuestos han aumentado mucho y hay que pagarlos en el momento, lo mismo ocurre con los sueldos”, se lamentó.

La empresa cuenta con once empleados en su planta del Parque Industrial y siempre fue en crecimiento desde su creación en 2014. “Nos mudamos aquí hace un tiempo y ya estamos pensando en un lugar más grande por falta de espacio. También tendríamos que tomar más personal pero la situación nos obliga a pensar mucho antes de expandirnos”, señaló.

Contó que “nos agarró de lleno el momento en que cayó mucho la cotización del barril y la consecuente baja en la actividad, pero las empresas tienen que hacer de todas maneras el mantenimiento de los vehículos”.

Tempus comenzó alquilando camionetas para la industria petrolera y fue agregando servicios a pedido de los clientes. Por falta de turnos en la concesionaria oficial primero incorporó el service de vehículos y luego sumó reparaciones, cambio de neumáticos, parabrisas y lavado.

“Las empresas prefieren un servicio integral para no tener que llevar sus unidades a dos o tres lugares, por eso también hacemos los trámites para la verificación técnica”, comentó.

Además están ultimando los detalles para un taller móvil que permitirá hacer las reparaciones en los yacimientos. “También prestamos el servicio de lavado en campo, para lo cual llevamos el agua y luego la traemos a la base para después darle disposición final”, explicó.

En números
11
son los empleados que posee la firma que funciona en el Parque Industrial de Neuquén desde el 2014.
75%
es el interés que algunos bancos aplican para las líneas de créditos a empresas.

Como tantas otras pymes, Tempus, un empresa de alquiler y mantenimiento de flota de vehículos para la actividad petrolera, busca optimizar su funcionamiento con los recursos disponibles.

Recientemente participó del programa de Mejora de la Productividad de Pan American Energy, implementado por el INTI y el Centro Pyme de Neuquén.

“Los técnicos que hicieron la evaluación de la empresa detectaron que teníamos un inconveniente con los tiempos de los trabajos y diseñaron un plan operativo que comenzamos a aplicar y cuyos resultados ya se están notando”, apunta Valeria Domínguez, gerente de la compañía.

Contó que están en proceso de certificar el sistema de gestión “pero mientras tanto la capacitación nos dio herramientas para avanzar en las fallas que teníamos”. Explicó que algunas tenían que ver con la tercerización de servicios, “donde no podíamos manejar los tiempos, y otras eran de nuestra responsabilidad por falta de stock o no identificar qué repuestos se adaptaban a determinados vehículos”.

Domínguez enfatizó que hoy el problema no es la falta de trabajo sino la demora en el cobro. “En promedio, desde que sale un vehículo hasta que efectivamente percibimos el pago, pasan entre 90 y 120 días, pero yo no puedo postergar el pago de insumos y sueldos. Las pequeñas empresas no tenemos capacidad de negociación ni con nuestros proveedores ni con los clientes”, se lamentó.

corresponsalía neuquén

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