Petróleo en alza por la crisis en Medio Oriente: ¿Qué puede ganar o perder Argentina?

La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán impulsó el crudo y elevó la volatilidad global. Martín Polo Cohen,  jefe de estrategia de Cohen Aliados Financieros, advierte que el beneficio por precios más altos podría verse opacado si el dólar se fortalece y se frenan los flujos hacia emergentes.

Redacción

Por Sofía Agüero

La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados globales. En los últimos días, la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán se intensificó tras nuevos ataques y amenazas cruzadas en la región del Golfo Pérsico, lo que reavivó el temor a una interrupción del suministro energético. El foco del mercado está puesto en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de crudo.

Para Martín Polo Cohen, jefe de estrategia de Cohen Aliados Financieros, el principal impacto no es novedoso: cada foco bélico en la región dispara incertidumbre, volatilidad y una reacción inicial exagerada de los inversores.

En diálogo con EnergiaOn, Cohen explicó que el comportamiento del mercado frente a estos eventos es algo que suele repetirse. “Siempre que tenés un conflicto de esta magnitud, el mercado sobre-reacciona. Primero teme lo peor, que falte petróleo, que se interrumpa la exportación, y después, a medida que pasa el tiempo, encuentra mecanismos para que ese evento tan disruptivo no llegue a destino”, señaló.

Martín Polo Cohen, jefe de estrategia de Cohen Aliados Financieros. Foto gentileza

Para Cohen, el eje de la preocupación pasa por el petróleo. Por el Estrecho de Ormuz circula cerca del 20% del comercio mundial de crudo, por lo que cualquier amenaza de interrupción en esa vía estratégica genera presión inmediata sobre los precios. “El mercado descuenta menor oferta en un contexto donde la demanda no afloja, y eso ajusta por precio”, resumió Polo Cohen.

Según explicó Cohen, el primer impacto visible fue la suba cercana al 15% en el crudo, con fuertes zigzagueos diarios que aumentan la volatilidad. Este movimiento se da, además, en un momento delicado: los mercados ya operaban con valuaciones exigentes y cierta fragilidad previa.

Sin embargo, el estratega relativiza la magnitud del rally. Considera que el petróleo podría encontrar un techo en torno a los US$80 y no ve al WTI en US$100 en el escenario base. “Creemos que el conflicto se va a encapsular. Más allá de la tensión, el balance global muestra más oferta que demanda. Nuestro escenario para este año era un petróleo más cerca de los US$60 que de los US$80 actuales”, sostuvo. Incluso, deslizó que estos niveles podrían representar más una oportunidad de venta que de compra.


Argentina: entre el beneficio y el riesgo financiero


Ante la pregunta, sobre si este panorama ¿es una buena noticia para Argentina? la respuesta es matizada. Por un lado, una suba del petróleo y de los commodities favorece a un país exportador de recursos naturales. Pero el equilibrio general puede tornarse negativo si el conflicto deriva en menor crecimiento global.

Si el mundo empieza a crecer menos y los inversores vuelan hacia activos seguros —dólar y bonos del Tesoro estadounidense— los mercados emergentes lo sufren. Y Argentina, más todavía”, explicó Cohen.

Para el especialista, un fortalecimiento del dólar a nivel global implicaría menores flujos hacia emergentes, dificultades de financiamiento para empresas locales, una mayor presión cambiaria y riesgo para el proceso de desinflación.

Argentina viene sosteniendo cierta competitividad gracias a un dólar global más débil. Pero si ese escenario se revierte, y considerando que el tipo de cambio oficial estuvo estable en los últimos meses con una inflación superior a su ajuste, el margen se reduce.


Vaca Muerta y el GNL: ¿Riesgo u oportunidad?


En materia energética local, Cohen no prevé cambios significativos en la dinámica de inversión en Vaca Muerta. “Son capitales acostumbrados al riesgo. El desarrollo no convencional tiene vida propia y mucho recorrido por delante”, afirmó. Respecto al Gas Natural Licuado (GNL), cuyo precio internacional registró fuertes subas recientes, principalmente en Europa, el impacto dependerá del mercado específico, señaló. Europa, importadora neta y más expuesta a la región en conflicto, es la más afectada.

En ese contexto, Argentina podría posicionarse como proveedor más estable si logra incrementar su producción y capacidad exportadora. “Puede ser una oportunidad para ganar mercados y aparecer como un jugador menos volátil frente a regiones más inestables”, evaluó. “ (…) O por lo menos le mejora el precio o lo pinta mejor para ser un proveedor más de GNL que le pueda servir a Europa u otros países y no depender de estas regiones mucho más inestables“, señaló.

Ante la incertidumbre del rumbo del conflicto, Cohen explicó que el escenario de riesgo extremo sería una guerra regional amplia que impulse el petróleo hacia los US$100 y provoque una recesión global. En ese caso podrían coexistir, precios de petróleo muy elevados, la caída en precios de soja, trigo y cobre por menor demanda global; la fuga de capitales de emergentes y un fuerte “vuelo a la calidad” hacia bonos del Tesoro y dólar.

Para Argentina, esa combinación sería compleja: menos ingresos por exportaciones agrícolas, menor financiamiento y presión cambiaria adicional.


¿Qué señales mirar?


Según Cohen, el termómetro inmediato es el precio del petróleo. Las declaraciones políticas, especialmente de líderes con peso geopolítico, tienen impacto directo en las cotizaciones. “Cuando bajan los decibeles, el mercado se distiende; cuando suben, el precio reacciona en segundos”, explicó.

La clave será si el conflicto logra “encapsularse” y no se expande al resto del Golfo Pérsico. Un principio de negociación o señales de distensión serían interpretadas positivamente por los mercados.

“Estamos acostumbrados a estos vaivenes geopolíticos. Probablemente sea un pico de tensión de corto plazo que luego afloje. Lo importante es que no escale a un conflicto total que afecte a la economía global”, concluyó. Para Cohen, el mercado vuelve a transitar un escenario conocido: primero el temor, después la adaptación. Pero en el medio, la volatilidad manda.


La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados globales. En los últimos días, la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán se intensificó tras nuevos ataques y amenazas cruzadas en la región del Golfo Pérsico, lo que reavivó el temor a una interrupción del suministro energético. El foco del mercado está puesto en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de crudo.

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