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De la incineración a la biorremediación

El auge de la industria hidrocarburífera también incrementa la cantidad de residuos y obliga a mejorar los procesos de tratamiento. En PIN la firma Comarsa cesó el proceso de incineración para dar inicio a una fase de remediación con bacterias.

12 jul 2018 - 00:00

Son 300.000 los metros cúbicos de residuos petroleros que quedan todavía en la planta del Parque Industrial de Neuquén (PIN), pero la buena noticia es que desde fines de mayo el humo dejó de salir de las chimeneas de Comarsa, un viejo reclamo de los vecinos que viven en los asentamientos cercanos.

El acuerdo con la secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente de la provincia implica que todo el material nuevo para incineración o desorción debe ser tratado en la nueva planta que la firma tiene en el parque industrial de Añelo. El pasivo que queda en el predio de Neuquén tendrá que ser sometido a un proceso de biorremediación en un plazo de 60 meses.

“El objetivo para las cuatro plantas de tratamiento de residuos especiales que funcionan en la provincia es separar todo el material que aún no haya sido tratado y que todo lo que ingrese se procese en el momento, para no superar la capacidad instalada”, señaló Juan Dorcazberro, director provincial de Residuos Peligrosos y Situaciones Ambientales.

Explicó que, a través del drone adquirido recientemente, se pudo constatar que en Comarsa quedan aproximadamente 100.000 metros cúbicos de material sin tratar en piletas y otros 200.000 en pilas que principalmente son suelos contaminados.

“En el término de cinco años la empresa deberá tratar totalmente ese material a través de biorremediación y nosotros deberemos certificar que el mismo tenga menos del uno por ciento de hidrocarburos totales de petróleo (HTP) para que se le pueda dar disposición final”, precisó Dorcazberro.

La biorremediación es un proceso natural que utiliza las bacterias presentes en el lugar para degradar los hidrocarburos.

Para tal fin, se forman pilas de dos o tres metros de altura por cinco de ancho. Para que las bacterias “trabajen” más rápido, se generan las condiciones con la utilización de riego y la ventilación de esas pilas.

Por el espacio que hay en la planta del Parque Industrial de Neuquén, se estima que se pueden tratar cerca de 60.000 metros cúbicos por año, entre cinco y siete meses por cada pila. Si estas fueran más bajas se acortarían los tiempos, pero se necesitaría una superficie mucho mayor.

El decreto 2263 dispuso que el tratamiento de residuos especiales debe hacerse a no menos de ocho kilómetros de distancia de asentamientos poblacionales. La idea original fue establecer un ecoparque que concentrara este tipo de plantas, algo que finalmente no prosperó.

Según Dorcazberro, la capacidad instalada de procesamiento en la provincia está al límite y pronto se necesitarán más plantas debido al incremento de la actividad petrolera, que actualmente genera 9.000 toneladas de residuos al año pasibles de ser incineradas.

En este sentido, son de gran utilidad las plantas móviles, que pueden tratar casi el 50 por ciento de los residuos en los mismos yacimientos, generalmente por biorremediación. En tanto, la empresa Crexell está próxima a poner un funcionamiento un horno móvil para los residuos que deben ser incinerados.

Juan pablo grigioni
jgrigioni@rionegro.com.ar
En números
100.000
metros cúbicos de residuos en piletas y 200.000 en pilas restan por tratar en el predio del Parque Industrial.

“Hace cuatro años compramos en Estados Unidos un horno de desorción térmica y recién ahora lo podemos usar”, se lamenta Héctor Basilotta, director ejecutivo de Comarsa y explica que se trata de un proceso más complejo porque la nueva ubicación en Añelo no cuenta con la infraestructura que debería tener un parque industrial.

Precisó que la empresa tuvo que invertir en “generadores eléctricos de 1,5 MW, contar con gas para el horno, perforación para el abastecimiento de agua y hasta en la construcción de caminos y accesos”, y aseguró que “todo eso demoró el inicio de las operaciones, mientras hicimos el mayor esfuerzo para sostener las fuentes de trabajo”.

Dijo que el costo de biorremediar los 300.000 metros cúbicos que quedaron en la planta del PIN “será asumido íntegramente por la empresa” y que la tarea “ya empezó y esperamos poder completarla en el plazo establecido de 60 meses”.

Basilotta insistió en que Comarsa siempre cumplió con el plan de monitoreo ambiental anual que aprobó la autoridad de aplicación y que la planta del PIN operó en todo momento bajo fiscalización de la municipalidad y la Provincia. “Nunca fue un basurero petrolero como se lo calificó en más de una oportunidad”, recalcó.

En la provincia hay cuatro plantas de tratamiento para residuos de la actividad hidrocarburífera: Comarsa (PIN y Añelo), Indarsa (PIN y Añelo), Treater (Añelo) y Transecológica (Senillosa). El año pasado se decretó la quiebra de EET, que funcionaba en Plaza Huincul, donde se trabaja para tratar el pasivo ambiental acumulado allí.

corresponsalía neuquén

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