Entre temores y esperanzas

Han sido los jóvenes quienes, desde un primer momento, han enarbolado la bandera de la Memoria por la Verdad y la Justicia buscando que aquellos crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar no queden impunes ni que la lucha de aquel momento quede en el olvido. Pero, en los últimos años ¿esta preocupación por parte de los adolescentes sigue viva con la misma intensidad?



24 DE MARZO

En Roca, la mayoría de los jóvenes consultados sobre que es lo que saben acerca de los hechos ocurridos el 24 de marzo no supieron responder con claridad con respecto a los hechos.

Pero muchos coincidieron en que se trató del inicio de una “época oscura” para el país en donde miles de personas desaparecieron por defender sus ideales. Si bien, las respuestas no fueron del todo concretas, todos los entrevistados concordaron en que es algo que no debe volver a ocurrir porque “la democracia es la mejor forma de gobierno en la cual cada uno se puede expresar libremente”, dijo Jonatan. Para las nuevas generaciones que nacieron y se criaron en democracia la idea que se pueda volver a producir un golpe de estado en el país les resulta utópica. Francisco de 18 años insistió: “a diferencia de aquella época hoy todos sabemos que lo ideal es vivir en democracia y creo que no se puede volver a dar un golpe de estado porque la gente no lo permitiría, si no entiendo mal en aquel momento mucha gente esperaba y apoyo la llegada de los militares, pero hoy todo es muy diferente a pesar que haya mucho descontento todo sabemos que sería muy malo que vuelvan los militares”.

A pesar de la idea general expresada por los chicos de que no ven como factible que pueda generarse un nuevo golpe, algunos dudaron al momento de responder e incluso llegaron a dudar. Florencia de 19 años expresó que “la gente esta cansada de que suban los precios y que no haya trabajo así que no sería raro que haya algún intento en un futuro no muy lejano”.

Indefectiblemente las marcas que dejó el golpe de estado aún siguen vivas aún en los chicos que nacieron, incluso, hasta diez años después. Si bien a ninguno de los entrevistados los golpeó de cerca, a ellos o a algún familiar, todos coincidieron en que es algo que marcó a toda una sociedad y su generaciones futuras. “Cada vez que escucho algo del golpe se me pone la piel de gallina”, comentó Florencia. “Cuando veo documentales, películas o leo algo sobre el tema agradezco haber nacido en democracia”, indicó Francisco. “Como argentino saber que desaparecieron 30.000 personas me duele mucho y espero que no pase nunca más”, finalizó Jonatan.


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