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ENTREVISTA A SILVANA GIUDICI, DIPUTADA RADICAL: «El poder siempre tiene instrumentos para presionar»

Autora de "Libertad de expresión. Madre de todas las libertades", la legisladora sostiene que "Río Negro" hizo "lo que tenía que hacer: pelear".





– La pregunta le sonará insólita por lo obvia de la respuesta que generalmente asegura quien aprecia la libertad, pero como atravesamos tiempos de permanentes redefiniciones en distintos campos, ¿qué define la libertad de expresión en la cotidianeidad?

– El sistema de relaciones en que vivimos? la calidad de esa relación, ya sea en referencia a lo institucional o al conjunto de lo que yo llamo «otras libertades», tanto desde lo individual como desde el conjunto. Digo en el prólogo del libro que quien hace de la libertad de expresión un derecho de primer rango, siempre, inexorablemente siempre, implica el reconocimiento de un «otro» mediante el respeto a sus opiniones.

– ¿Cómo estamos en la Argentina en esa relación, computando la fragilidad que por diversas razones hacen de nuestra relación con la libertad una planta poco fuerte?

– Con asignaturas pendientes, pero avanzando muy significativamente? Como muy pocas veces en nuestra historia, la libertad de expresión no parece restringida a la teoría, se siente, se vive como debe sentirse y vivirse: como un derecho inalienable de la ciudadanía. Por lo demás, desde lo institucional, se están dando avances muy singulares? lo que sucedió con la decisión de la Corte Suprema en relación a la restricción de publicidad oficial con que el gobierno de Sobisch respondió a críticas del «Río Negro», define uno de esos avances.

– Usted toca el tema en su libro…

– Sucede que ese fallo marca un momento muy importante para la libertad de expresión.

– Marca un antes y un después. Pero sacando ese fallo desde su contenido, o sea diciendo que no se puede apelar a la publicidad oficial para condicionar a un medio, yendo en todo caso a un análisis formulado desde un ángulo conductivo para la lucha por los derechos, ¿qué opina del conjunto de ese caso?

– Me parece formidable que el diario haya peleado. Rescato su decisión de hacer, de ir sin resignaciones hasta donde fue. ¿Qué había en ese proceso?: un hecho autoritario por parte de la administración Sobisch. ¿Cómo percibió el diario ese hecho?: se sintió blanco de un exceso de poder. ¿Cómo reaccionó?: ajustado a derecho?Y así abrió surco. Marcó rumbo. Lo demás, bueno… lo hizo la Corte con sólidos fundamentos.

– En la página 82 de su libro hay un tema ligado a esto. Son expresiones del vicepresidente Cobos formuladas?

– …este año, precisamente cuando Editorial Perfil premió al «Río Negro»?

– Usted critica concretamente conceptos de Cobos en esa oportunidad, ¿no?

– Más que una crítica es, en todo caso, una reflexión sobre algo que me llamó la atención de ese discurso. Yo estuve en esa ceremonia, y me llamó la atención que Cobos dijera que había «algunos problemas con los auspicios» que el gobierno nacional daba a los medios? con la distribución de esos «auspicios». Y precisamente algo que yo critico de la política del gobierno nacional en materia de publicidad es que tome a su pauta publicitaria como un elemento comercial. Es posible que Cobos, al improvisar, bueno?. no sé… Pero no dejó de llamarme la atención que usara la definición de «auspicios» con los que se mueve el gobierno en esta mecánica y que es parte del problema.

– Se trata del vice? el uso de la palabra paga doble.

– Sí, claro? Como digo en el libro, creo que la caracterización que la publicidad tiene en el gobierno, el lugar que ocupa, la naturaleza comercial que le impone a la publicidad oficial, encuadra como «auspicio». La publicidad oficial tiene un objetivo: vínculo destinado a difundir actos de gobiernos, no es un instrumento para comprar voluntades en los medios. Y también está mal considerar subsidio a la publicidad oficial, cosa que se detecta cuando se investigan las razones por las cuales hay montos muy significativos de publicidad oficial para determinados medios. Uno detecta que esa decisión responde a un criterio de subsidio o ayuda económica para ese medio. O sea, ya como «auspicio» o como subsidio, ninguna de estas dos variables es correcta para manejar la publicidad oficial con un criterio equitativo.

– ¿Es lento el poder político en Argentina en materia de aceptar esa realidad?

– Hoy nos cuestionan en todos los organismos internacionales por el ejercicio conque el poder político, concretamente el gobierno nacional, usa a la publicidad oficial. Uso destinado al castigo; hay que decirlo claramente. Cuestionamiento que no viene sólo de parte de la Sociedad Interamericana de Prensa, sino también, por darle otro ejemplo, de la Relatoría de Libertad de Expresión de la OEA. Basta revisar el material existente para saber cómo se ve esta cuestión en el exterior. Se sabe claramente que hay discriminación en el uso de la publicidad oficial.

– Mirado el tema desde lo político o desde mucho de la genética política en que se funda nuestro sistema, ¿usted encuentra algún hilo conductor entre esta voluntad de manejar arbitrariamente la publicidad oficial y la raíz autoritaria en que se forja mucho de nuestra historia institucional? Voluntad, que por lo demás, no puede descubrirse a partir de la administración Kirchner o del caso Sobisch, sino que recorre mucho de nuestra historia. En el caso concreto de este diario, durante la dictadura iniciada por Onganía también se le quitó publicidad oficial.

– Sí, pero no es sólo un tema nuestro. En América Latina estas conductas han estado y están a la orden del día, aquí o allá. La concepción autoritaria que se tiene del manejo que hay que brindarle a la cosa pública viene de muy lejos, por supuesto? Pero estamos en buen camino: nuestras democracias no tienen otra vía que seguir perfeccionándose por aquello de lo que ya hablamos. La gente lo reclama, quiere que la política se ocupe de sus problemas concretos? no le pierde pisada a la política. Y esto es bueno porque obliga a mejorar la calidad institucional, que no hay otra forma de hacerlo que no sea perfeccionando las herramientas de control sobre el poder.

– Desliza en su libro que la relación entre el poder institucional y los medios nunca es un vínculo pleno. Me pareció intuir que no sólo se refería a los condicionamientos que se formulan desde el poder al manejo de la publicidad oficial, sino a algo más amplio. ¿Es así?

– Sí. Hay que insertar el tema de la publicidad en un concepto más amplio de la visión que tienen los gobiernos y que hace a la libertad de expresión. Los gobiernos operan sobre los medios desde la deudas que estos tienen, ya sea individualmente o como componentes de grupos económicos. También operan desde los pedidos de excepción impositivos que les pueden otorgar y etc, etc. Es decir, el poder siempre tiene un manojo de instrumentos para presionar.

– En este marco, con la marcha atrás del gobierno en materia de la nueva ley de Radiodifusión, ¿retrocedemos?

– Sin duda? lamentablemente. Era un buen momento para responder a las asignaturas pendientes que tiene nuestro sistema democrático.

 

CARLOS TORRENGO

carlostorrengo@hotmail.com


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