Entró en un callejón y no encuentra la salida

El "Rojo" sumó su cuarta derrota al hilo en la Liga. Boca, con un Espil inmenso, le ganó en el Ruca Che.



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Scales hizo su trabajo cerca del cesto, pero cayó en el desconcierto general.

Independiente no levanta y la situación empieza a ser preocupante. Si bien es cierto que se mantiene en zona de avanzada, anoche sumó su cuarta derrota al hilo y lo más preocupante es que contó con chances para dar vuelta la historia, pero cometió errores desconocidos en esta campaña. Boca se aprovechó de todas esas fallas, tuvo a un Juan Espil letal y se llevó una victoria de oro del Ruca Che. Fue 96-90, en el adelanto de la fecha 20 de la Liga Nacional de básquet.

En el primer cuarto, se repartieron el dominio, pero coincidieron en un punto: apostaron todo al goleo de Brice Assie y Carl Edwards, quienes finalizaron con 9 puntos cada uno.

Los extranjeros arrancaron con porcentajes altos y fueron buscados en todos los ataques. El resto, variado. El “Rojo” corrió mejor, pero falló en la defensa y nunca pudo despegarse; mientras que el “Xeneize” encontró respuestas cuando Fernando Duró metió mano en el banco.

Así como en el parcial inicial se dio una lucha “interna”, en el segundo fue perimetral. Y en el reparto ganó Boca, por una cuestión lógica: tiene a Juan Espil (hizo sus primeros 8 puntos) y a Leandro Masieri (5), ganador de los últimos tres concursos de triples. En el local todo dependió de la dupla Cedric Moodie-Assie, muy poco como para frenar a un rival que tuvo un rendimiento muy convincente antes de ir al descanso largo.

A la vuelta, Independiente tuvo un montón de chances para acortar distancias. Martín Melo y Moodie metieron dos triples seguidos y, a falta de 3 minutos, la brecha se redujo a 5.

Sin embargo, volvieron los errores y un par de pérdidas insólitas dejaron al quinteto de Mauricio Santángelo en una situación muy incómoda. El 60-69 no era imposible de levantar, pero tampoco era la noche para el dueño de casa.

Y eso se confirmó en el último parcial. Las fallas se repitieron y aunque al final, con más garra que básquet, se acercó en las cifras, nunca dio la sensación de poder revertir la situación. Boca, en cambio, cerró sin mayores problemas, buscó al inspirado Espil y el veterano que cumplió 41 años el 5 de enero demostró que viejos son los trapos.


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Entró en un callejón y no encuentra la salida