Eran hermanos y de Allen los asaltantes muertos

Vivían en Neuquén y ayer el padre los estaba buscando. Hay pruebas de que cometieron otro robo en Plottier.



NEUQUEN- Dos hermanos de 25 y 27 años oriundos de Allen fueron los asaltantes del Correo de Plottier que resultaron muertos tras enfrentarse con la Policía. Los reconoció su padre, que ayer a la mañana se presentó en la Policía preocupado porque no tenía noticias de ellos. En ese momento se enteró que eran los jóvenes abatidos en la ruta 22, en uno de los episodios más sangrientos ocurridos en la provincia.

Ayer fue allanada la vivienda que ocupaban en esta capital y se secuestraron elementos que los vinculan con el robo a CALF Teléfonos de la vecina localidad, ocurrido a fines de julio. Tal como informó este diario desde el primer día, las descripciones coincidían y los investigadores estaban seguros de que se trataba de los mismos ladrones.

Los hermanos son Ramón Eusebio (25) y Benjamín Alfredo Pichihuinca (27). Según trascendió uno de ellos poseía antecedentes delictivos, y además tenían otro hermano que está preso en la cárcel federal de Resistencia, Chaco.

La confirmación de la identidad se logró a través de dos vías. Por un lado, miembros de fuerzas de seguridad regionales que vieron fotografías de los cadáveres creyeron ver un cierto parecido con el Pichihuinca que ahora está preso en Chaco. Y el cotejo de las huellas dactilares se encaminó hacia ese lado.

Casi al mismo tiempo, ayer a la mañana un hombre se presentó en la comisaría Segunda para saber si tenían noticias de sus hijos. Venía de Allen, y aseguraba que los jóvenes vivían en una casita de la calle Belisle al 1500, del barrio Confluencia, con la abuela de 75 años.

El hombre tenía los documentos de sus hijos. Cuando los mostró a los oficiales, quienes habían visto las fotos de los cadáveres creyeron reconocerlos y de inmediato lo derivaron a la comisaría Séptima de Plottier.

En efecto el hombre era el padre de los jóvenes muertos el lunes al mediodía, tras el asalto al Correo Argentino de Plottier. Al parecer ni siquiera imaginaba que habían protagonizado el violento tiroteo, ya que habría comentado que esa mañana salieron de la casa que ocupaban en el barrio Confluencia con total normalidad. Como pasaron dos días sin que regresaran, explicó el hombre radicado en Allen, se decidió a consultar en la comisaría.

Los Pichihuinca habían vivido en el barrio Sapere, también en Hipódromo, y desde hacía aproximadamente tres meses ocupaban la vivienda de Confluencia junto con su anciana abuela.

La Policía allanó ayer ese domicilio y encontró cheques que habían sido robados a CALF Teléfonos, el 19 de julio pasado. Es la prueba de que también cometieron aquel asalto que les reportó un botín cercano a los diez mil pesos.

En aquella ocasión escaparon sin dejar rastros, pero el lunes tuvieron menos suerte: un vecino los vio cuando subían a un Polo blanco de una remisera neuquina. Gracias a ese dato dos policías en moto los alcanzaron en la ruta 22, a 1.800 metros del aeropuerto.

El chofer del remise no supo qué clase de pasajeros llevaba hasta que comenzó el tiroteo. Los Pichihuinca estaban armados con revólveres Magnum 357 y 32 largo. Alcanzaron a herir a un suboficial, que está fuera de peligro, antes de caer muertos.


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