Erróneas interpretaciones



opinión

Desde hace ya un tiempo que la primera mandataria vuelca, en cada una de sus cadenas nacionales, abrumadoras estadísticas e indicadores con los que intenta respaldar el relato de una economía pujante. Nada más lejos de la realidad.

Pero ayer Cristina Fernández fue más allá.

En una parte de su discurso envió un mensaje a los gremialistas que están discutiendo aumentos de sueldos con los empresarios. Lo hizo a través de una insólita comparación al señalar que el índice de los salarios en marzo en nuestro país avanzó 32,7% mientras que esta pauta en España, dada a conocer en el diario “El País” por el ministro de Economía, Luis De Guindos, fue del 0,6% en el 2014 e iba a ser del 2015 al 2018 del 1,6% en este período.

“Cuando uno escucha determinadas cosas, dice, ¿en qué mundo viven nuestros gremialistas?”, sentenció con una amplia sonrisa ante una auditorio, de no más de 100 personas, que no paraba de aplaudir los comentarios de la primera mandataria.

Lo que no menciona nuestra presidenta, en esta lineal comparación, es que la inflación en España fue negativa en el 2014 y se proyecta en un 0,3% anual para el período 2015-2018. Los números en la Argentina, en especial sobre este indicador, son algo distintos. Los precios en el 2014 crecieron cerca del 38%, mientras que para el período 2015-2018 se ubicarían, en el mejor de los casos, en un promedio del 26% anual.

Es decir que la pauta salarial que reciben los trabajadores españoles es más beneficiosa, en términos de poder de compra, al compararla con la percibida por los obreros argentinos, por lo menos en lo que se refiere al 2014. Para adelante, es hacer futurología.

Por otra parte, sería muy sano para cualquier economía poder acordar en forma trianual acuerdos salariales. Lamentablemente nuestro país está todavía muy lejos de alcanzar este objetivo.

Javier Lojo

jlojo@rionegro.com.ar

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