Es bueno invertir en optimismo





El dato no figura en el presupuesto, pero tal vez haya sido la mejor inversión que hizo un gobierno municipal de Roca en años.

La administración de Carlos Soria invirtió en el optimismo de los ciudadanos. Y hoy se puede decir que está ganando la apuesta.

Si durante el año pasado -primero de su gestión- consiguió recuperar buena parte de la confianza que los roquenses habían perdido en la comuna, los dos primeros meses de 2005 sirvieron para aumentar mucho más el caudal de adhesiones a la política de obras públicas diseñada para embellecer y mejorar la calidad de vida en la ciudad.

Y así como a fines de 2004 el intendente acumulaba un gran número de anuncios sin visos de concreción, es justo reconocer que empezó a cumplir con la palabra empeñada y entre la mayoría de los vecinos hay plena satisfacción con las remodelaciones concluidas.

Es el caso del nuevo sistema de iluminación y las primeras tres cuadras del bulevar inaugurados esta semana.

La obra cambió la cara del centro y desde que fue exhibida a pleno cosechó elogios de comerciantes y frentistas, como también de aquellos que viven en los barrios y que fuera del alcance de los paseos en otras ciudades eligen las calles Tucumán y Roca para sus salidas de compras o recreativas.

Ahora bien, el verdadero dato positivo no es el recambio de luminarias en sí, una obra elemental que ni siquiera demandó partidas importantes (160.000 pesos, menos del 0,5 por ciento del presupuesto). Lo destacado es el efecto que genera entre los contribuyentes la sensación de que el municipio está decidido a encabezar la subida de la cuesta hacia la recuperación.

El efecto dominó ya está en marcha e incluso se pudo advertir en el reciente Paseo de la Ciudad, donde la CAIC destacó el acompañamiento de la comuna y se comprometió a redoblar esfuerzos con el objetivo de exhibir a los clientes vidrieras y servicios de excelencia, un cambio de ánimo que ya se nota en los locales.

Por otra parte, la nueva imagen que adquirió la zona comercial seguramente se convertirá en imán para inversiones, alimentando y sosteniendo el repunte evidenciado durante 2004, cuando poco a poco las calles con mayor movimiento quedaron sin inmuebles disponibles.

Respecto de los vecinos –los que viven como los que trabajan o circulan por el centro- el desafío es no tirar por la borda el esfuerzo del municipio y preservar las farolas como si estuviesen en el patio de su casa.

Así también harán mucho por recuperar el sentido de pertenencia, perdido tiempo atrás, cuando no existía esa mirada que aparece hoy entre los que entendieron que a uno nunca le va a ir del todo bien cuando los de al lado se hunden.

Hugo Alonso

halonso@rionegro.com.ar


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