Escándalo, es un escándalo

Graves acusaciones. La oposición denunció aprietes y se impulsa una investigación con final incierto.



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No debe buscarse la solución en el lugar equivocado, si no podría pasar lo que le ocurrió a aquel beodo que escudriñaba impaciente bajo un farol hasta que se le acercó un curioso. –¿Perdió algo? –Sí, 100 pesos. –¿En esta cuadra? –No. En la otra. –¿Por qué no explora por allí, entonces? Si quiere lo ayudo… –No, allí no. Esa calle está muy oscura y no hay ningún poste de luz. El desconcierto nacional se agravó con la muerte súbita de Néstor Kirchner ocurrida hace 18 días y hoy encuentra a muchos dirigentes examinando salidas que no conducen a ningún lado. Como las tortugas, aduciendo un infatigable impulso de rectitud, siguen lo que consideran un camino recto cuando la realidad demuestra que la ruta hacia la meta está llena de obstáculos y que es necesario explorar algún rodeo para alcanzarla. El presidente de Uruguay, el ex guerrillero Tupamaro José Mujica, consideró que la Argentina “es un país cortado en dos” a raíz de la exasperación y falta de convivencia en estos días de dolor e introspección a raíz de la pérdida de una figura que marcó a fuego los últimos siete años y produjo algunos cambios que a esta altura parecen irreversibles. Si se examinan las reacciones del oficialismo es evidente que no se coincide con la apreciación de “Pepe” Mujica. Admiten que hay una gran oposición y que la crispación no es un cuento en el complejo mapa político vernáculo. Pero niegan que la presidencia de Cristina Fernández no funcione administrativamente como una unidad abarcadora del conjunto. Y les demandan a los detractores del proyecto K que “la dejen gobernar y no pongan más palos en la rueda” y, a la vez, los provocan a que preparen un esquema alternativo capaz de seducir el año próximo a la sociedad. El bochorno de la semana que pasó se concentró en la Cámara de Diputados. Allí debía darse luz verde al proyecto de presupuesto 2011 enviado por Cristina antes de viajar a Corea del Sur para participar de la cumbre de mandatarios del G20. “No se toca una coma”, fue la orden impartida al jefe de la bancada del FpV, Agustín Rossi, quien ante las iniciativas limitantes presentadas por el radicalismo y el sector del cineasta Fernando Solanas urdió una estrategia: debatir y, ante la inferioridad numérica, tratar de convencer a varios para que se ausenten en el momento de la votación, facilitándole al Ejecutivo la media sanción. Sin embargo, no contó con la irrupción huracanada de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. “Lilita” dijo que se estaba en presencia de “la gran Jaroslavsky” (recordando la gestión del ya fallecido operador parlamentario del extinto presidente Raúl Alfonsín), una suerte de Pacto de Olivos II, en la que corría la Banelco, no la de (Fernando) De la Rúa sino de Cris-tina. La denuncia la hizo mientras se desarrollaba la sesión y alteró todos los ánimos. Después dos diputadas, la evangélica Cynthia Hotton y la radical santacruceña Elsa Álvarez, se quejaron de “presiones” indebidas por parte de algunos funcionarios del Ministerio de Obras Públicas. “Lilita” había acusado al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Conclusión: no se avanzó, se volvió a girar el tema a comisión y se abrió una investigación por supuestas coimas que difícilmente llegue a buen término. El kirchnerismo cree que administrará recursos y gastos con el actual presupuesto. “El Congreso se cerró este año”, le aseguró a este diario un empinado legislador, imposibilitando la consideración de los decretos de necesidad y urgencia, superpoderes y Consejo de la Magistratura. La pelea, siempre la pelea, continuará esta semana. Con algunos adicionales. Mientras se sucedía el escándalo se produjo la implosión del peronismo disidente, por el portazo dado por el senador Carlos Reutemann. “Lole” consideró que las circunstancias aconsejan dejar de lado la confrontación y esperar unos meses. Es el hombre fuerte de Santa Fe, con el que se ilusionan los peronistas más conservadores para desbancar a Cristina. También se conmovió el edificio del PRO, por la insubordinación de varias legisladoras, entre ellas Laura Alonso, ex titular de Poder Ciudadano, a Federico Pinedo, jefe del bloque que responde a Mauricio Macri. Y en la UCR hubo agitación por la definición de la conducción de la bancada de diputados. Estaba previsto el enroque, pero Ricardo Alfonsín hizo un sorpresivo gambito y en su lugar entronizó a Ricardo Gil Lavedra, desplazando a Oscar Aguad. Esta película también seguirá encadenada a cómo se resuelva la interna mayor por la candidatura presidencial, a la que aspira también Julio Cobos, en posición cada vez más incómoda. La inflación, por otra parte, es una cuestión que preocupa, y mucho. Habrá que esperar la palabra de Cristina. En Seúl impulsó decididamente el pacto social entre la CGT y la UIA, para que por un lado se moderen de aquí en más los reclamos salariales y, por el otro, los empresarios no trasladen los costos a las góndolas de los supermercados. ¿Se estará buscando en el lugar acertado?

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

de domingo a domingo


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Escándalo, es un escándalo