Esculpiendo la identidad

La calidez de sus trabajos es atractiva para vecinos y visitantes.





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Ángel Santucho es el reconocido escultor de localidad. Si bien no es oriundo de Piedra del Águila, poco a poco fue ganándose un lugar en el pueblo. Actualmente, y desde hace algún tiempo, es el encargado de trabajar en todos los monumentos locales. Andariego y nómade, Ángel nunca tuvo un hogar fijo. Como el mismo afirma sus cuatro hijos nacieron en cuatro provincias diferentes. Pero llegó hace 12 años a Piedra y desde entonces, entre viajes y trabajos, estableció su morada en este pueblo. Desde su llegada Santucho comenzó a trabajar en conjunto con los intendentes para crear diferentes esculturas talladas en piedra. La particularidad de estas obras radica en su material. Están realizadas en piedra toba, roca que se forma de la ceniza volcánica. Dice que es el único artesano de la región que la trabaja. “Los distintos intendentes me pidieron que realice obras que signifiquen algo para el pueblo. Por ejemplo (Adolfo) Paine me pidió que revalorice los símbolos tradicionales y la fauna autóctona”. Es por ello que el escultor creó varias obras que se pueden ver a la vera de la ruta, entre ellas un cultrún, un piche y un loro. También se pueden enumerar el monumento a la madre, el pescador, el monumento a San Martín y el escudo del pueblo que se encuentra en el museo, y que realizó en junto a otro artesano. La calidez de sus trabajos es atractiva no sólo para los habitantes del pueblo. Es muy común encontrar a los turista de paso detenerse a tomarles fotos. El artesano se considera un autodidacta. Es verdad que realizó distintos cursos de aprendizaje y perfeccionamiento, pero afirma que comenzó de manera imprevista. “Cuando vivía en Córdoba teníamos, con mi familia, una cantera de piedra sapo. A veces agarraba unas piedritas y me ponía a tallar animales de la zona o cualquier cosa”. Un día fue invitado a una exposición por el director de Cultura del pueblo donde vivía y allí se llevó una gran sorpresa. “El hombre había recolectado todos mis trabajos y los expuso. No tenía idea de que eran tantos”, dijo. Desde aquel día hasta la fecha no ha dejado el oficio. Eso le valió participar de numerosos encuentros nacionales y, tal vez como hecho trascendental, ser parte de la delegación cultural de Piedra del Águila en Italia. Dejando de lado su trayectoria, Santucho se mostró feliz y agradecido con sus vecinos. “Me han reconocido como hijo adoptivo del pueblo, eso es un gran reconocimiento para mí”, cerró.

“Los vecinos me reconocen como un hijo más, dice Santucho frente a una de las obras que hizo en Piedra del Águila.


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