Esopo



“Un cabrito que estaba en una casa se burlaba de un lobo que pasaba por delante. El lobo le dijo: ‘No eres tú el que se burla de mí, sino el lugar”. Y uno inevitablemente piensa en cuántos personajes amparados en su lugar, en su envestidura, en su cargo se burlan de aquellos/as que más valen. Al releer estas historias de animales llamadas fábulas, tan antiquísimas y al mismo tiempo tan actuales, pensamos en el fabulista por antonomasia: Esopo. ¿Quién era Esopo? Es desde ya una pregunta compleja no siempre fácil de responder. Veamos. Suele decirse que todo género literario griego tenía un inventor, pero sobre Esopo más de un estudioso defiende que se trata de un nombre sin ninguna realidad. Quienes abonan esta tesis sostienen que la fábula es una creación popular. Tras el nombre de este autor late el espíritu colectivo de una comunidad, y ese espíritu popular es el verdadero creador del género fabulístico. Hay otros autores que defienden que Esopo fue un personaje real. La tradición hace de Esopo un esclavo bárbaro, originario de Asia Menor, posiblemente de Tracia o de Frigia, que vivió hacia mediados del siglo VI a.C. Se busca su patria fuera de Grecia ya que su nombre no es griego, hay algunos que lo relacionan con un guerrero troyano que aparece en Homero “Aisepos”, y con el de un río de Frigia del mismo nombre. Parece ser que esta figura histórica era famosa por sus fábulas y relatos. Después su vida se confunde con toda una serie de tradiciones que vuelven a este personaje una especie de demiurgo. Estas diferentes leyendas hacen de Esopo uno de los siete sabios de Grecia, también otras lo pintan cojo, jorobado y de una fealdad grotesca. Hay otras historias referidas por varios autores griegos y latinos en las que aparece Esopo como un sacrílego, por haber robado una copa de oro del templo de Apolo en Delfos y por lo tanto fue ejecutado. Esta misma historia refiere Heródoto con algunas variantes, que era esclavo del samio Yadmón ya que cuando los delfios decidieron dar una compensación por la vida de Esopo, ejecutado injustamente por el robo de la copa, un solo hombre se presentó a reclamarla, un hijo de Yadmón. La crítica moderna que se inclina por la existencia de Esopo, concluye que vivió en Grecia en el siglo VI a.C. y tuvo renombre como autor y contador de fábulas. Posiblemente fue esclavo de Yadmón y murió en Delfos condenado a muerte. En lo que no hay duda es que Esopo era una figura conocida en Grecia ya en el siglo V. a.C., y a él se atribuían las fábulas como autor indiscutido. Los autores que incluían fábulas en sus textos, por ejemplo en la comedia de Aristófanes, citaban la historia introduciendo la expresión: “relato esópico”. Es evidente que estos relatos eran orales y que cada autor y cada persona que los repetía los alteraba; por lo tanto no conocemos fábulas compuestas por Esopo (en caso de que haya existido), sino fábulas griegas que la tradición atribuye a este autor.

 

Néstor Tkaczek ntkaczek@hotmail.com


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