España llora al escritor

El escritor Miguel Delibes, uno de los grandes referentes de la literatura española del siglo XX, murió rodeado de su gran familia en su casa de Valladolid. Su desaparición sumió en la tristeza a España. Durante los últimos 12 años, el autor de “El camino” había tenido que convivir con un cáncer de colon que le diagnosticaron en 1998 y que además de hacerle pasar por el quirófano le quitó para siempre las ganas de escribir. El jueves, su estado de salud se había agravado de forma drástica y el escritor cayó inconsciente. Murió a las 7 de la mañana de ayer, sumiendo al mundo de la cultura y las letras españolas en una gran tristeza. “Era la voz austera de un país sumido en el silencio; la más alta cima de la literatura española”, lamentó su muerte el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en un telegrama enviado a la familia. Los reyes de España y los príncipes de Asturias enviaron también un pésame sentido a los familiares. El ayuntamiento de la ciudad castellano-leonesa decretó tres días de luto oficial por la pérdida de escritor y periodista y entre aplausos y gritos de emoción se instaló su capilla ardiente al mediodía en el consistorio. A lo largo de la jornada, centenares de emocionados vallisoletanos hicieron fila para dar al “maestro” su último adiós. Hasta allí se desplazó también la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, quien al lamentar la muerte del escritor recordó una reivindicación del mundo de las letras españolas: candidato al Premio Nobel en reiteradas ocasiones, a Delibes nunca le llegó el galardón. “Es uno de los autores universales que realmente lo merecía y era nuestro candidato personal”, dijo Sinde. Los últimos cinco meses de vida del escritor habían sido “muy difíciles”, explicó su familia. Su salud se fue deteriorando mucho a lo largo de ese tiempo. Y ante el drástico empeoramiento de su estado, sus siete hijos cancelaron el jueves todas sus actividades para acudir junto a él. El rey Juan Carlos llamó entonces a la familia para conocer directamente el estado de uno de los grandes nombres de la literatura española. “Toda la familia hemos vivido unos momentos de emoción y de cierta desolación, pero también con satisfacción porque su muerte ha sido bastante corta y dulce”, dijo su hijo Germán, catedrático de Prehistoria en la Universidad de Valladolid. “Era un escritor descomunal, con cuya muerte se pierde un mundo entero de cosas”, dijo Mario Camus, responsable de haber llevado al cine “Los santos inocentes”. “Es obvio decirlo, es el representante de una generación formidable de escritores, y sin salir de Valladolid llegó al último rincón del mundo”. “Era uno de los últimos grandes clásicos todavía vivos”, manifestó el también escritor y periodista Arturo Pérez Reverte, compañero de Delibes en la RAE. La catedral de Valladolid será hoy sábado escenario de un funeral por el escritor, que será incinerado. Sus cenizas reposarán en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres del Cementerio del Carmen de la ciudad. Y hasta allí, para cumplir sus deseos, se trasladarán los restos de su esposa, Ángeles de Castro, cuya muerte en 1974 y con sólo 50 años dejó a Delibes sumido en una gran tristeza que años después lo llevó a escribir “Señora de rojo sobre fondo gris”.


El escritor Miguel Delibes, uno de los grandes referentes de la literatura española del siglo XX, murió rodeado de su gran familia en su casa de Valladolid. Su desaparición sumió en la tristeza a España. Durante los últimos 12 años, el autor de “El camino” había tenido que convivir con un cáncer de colon que le diagnosticaron en 1998 y que además de hacerle pasar por el quirófano le quitó para siempre las ganas de escribir. El jueves, su estado de salud se había agravado de forma drástica y el escritor cayó inconsciente. Murió a las 7 de la mañana de ayer, sumiendo al mundo de la cultura y las letras españolas en una gran tristeza. “Era la voz austera de un país sumido en el silencio; la más alta cima de la literatura española”, lamentó su muerte el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en un telegrama enviado a la familia. Los reyes de España y los príncipes de Asturias enviaron también un pésame sentido a los familiares. El ayuntamiento de la ciudad castellano-leonesa decretó tres días de luto oficial por la pérdida de escritor y periodista y entre aplausos y gritos de emoción se instaló su capilla ardiente al mediodía en el consistorio. A lo largo de la jornada, centenares de emocionados vallisoletanos hicieron fila para dar al “maestro” su último adiós. Hasta allí se desplazó también la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, quien al lamentar la muerte del escritor recordó una reivindicación del mundo de las letras españolas: candidato al Premio Nobel en reiteradas ocasiones, a Delibes nunca le llegó el galardón. “Es uno de los autores universales que realmente lo merecía y era nuestro candidato personal”, dijo Sinde. Los últimos cinco meses de vida del escritor habían sido “muy difíciles”, explicó su familia. Su salud se fue deteriorando mucho a lo largo de ese tiempo. Y ante el drástico empeoramiento de su estado, sus siete hijos cancelaron el jueves todas sus actividades para acudir junto a él. El rey Juan Carlos llamó entonces a la familia para conocer directamente el estado de uno de los grandes nombres de la literatura española. “Toda la familia hemos vivido unos momentos de emoción y de cierta desolación, pero también con satisfacción porque su muerte ha sido bastante corta y dulce”, dijo su hijo Germán, catedrático de Prehistoria en la Universidad de Valladolid. “Era un escritor descomunal, con cuya muerte se pierde un mundo entero de cosas”, dijo Mario Camus, responsable de haber llevado al cine “Los santos inocentes”. “Es obvio decirlo, es el representante de una generación formidable de escritores, y sin salir de Valladolid llegó al último rincón del mundo”. “Era uno de los últimos grandes clásicos todavía vivos”, manifestó el también escritor y periodista Arturo Pérez Reverte, compañero de Delibes en la RAE. La catedral de Valladolid será hoy sábado escenario de un funeral por el escritor, que será incinerado. Sus cenizas reposarán en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres del Cementerio del Carmen de la ciudad. Y hasta allí, para cumplir sus deseos, se trasladarán los restos de su esposa, Ángeles de Castro, cuya muerte en 1974 y con sólo 50 años dejó a Delibes sumido en una gran tristeza que años después lo llevó a escribir “Señora de rojo sobre fondo gris”.

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