Esperan 75 casas en Viedma y tienen cada vez menos garantías

Caótica asamblea de la Mutual de Amas de Casa de la comarca



VIEDMA (AV).- En la mutual de Amas de Casa de la Comarca se respira un ambiente cada vez más convulsionado. El martes a la noche, en medio de una frustrada asamblea que había sido convocada por el tesorero, Sebastián Puleo, su madre y contadora externa de la organización, Nidia Palma, y una supuesta Junta Fiscalizadora, los integrantes de la comisión directiva revelaron ante los socios que la entidad es un sello informal, con sospechosos faltantes de dinero, que ni siquiera puede brindar seguridad a todos los que pagaron para recibir las viviendas prometidas.

Indignados, los socios aguardan ahora que el 8 de octubre, en una asamblea formal, se les explique qué ocurrirá con el dinero abonado, cuántos son los verdaderos inscriptos y cuándo entregarán las casas.

Por el momento, todo está inmerso en la oscuridad. La Mutual tiene profundas divisiones internas. Por un lado, Puleo y su madre. Por otro, el presidente José Patrón y la secretaria y esposa de Patrón, Liliana Huber. La reunión del martes fue convocada por los primeros mediante una publicación en el Boletín Oficial, firmada por la Junta Fiscalizadora. El objeto era designar nueva Comisión Directiva y Junta.

Sin embargo, ni bien comenzó el encuentro, en el local de la Mutual de la Policía, se presentó la directora de Mutuales de la provincia, Paula Lui, quien informó a los socios que la asamblea no tenía valor y que no estaban dadas las condiciones de legalidad necesarias para su autorización. También se presentó el propio Patrón quien dijo, frente a Puleo y su madre, que la asamblea formal será el 8 de octubre.

Más allá de eso, quedó en claro el martes por la noche que la preocupación de los socios es que les garantice sus casas. Desde hace meses -y algunos, años- vienen pagando cuotas por los terrenos adquiridos a la mutual, y en los cuales el IPPV debe levantar unas 75 viviendas.

¿”Cuántos somos los inscriptos”?, preguntaban a viva voz. Pedían además el listado de beneficiarios. “Los que no están pueden anotarse abajo”, intentaba explicar la contadora, ante la incredulidad de todos. “Yo sé cuántos contratos firmé, pero no sé cuántos habrán firmado ellos”, decía Patrón, diferenciándose de la contadora y su hijo.

Los socios de la mutual repetían: “Queremos saber es qué pasa con las viviendas”.


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