Esperarán a Hesayne para que pueda declarar en Bahía

La acusación confía en que el ex obispo pueda dar testimonio sobre “la escuelita”. Si no, usarían teleconferencia.



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Continuaron ayer los testimonios sobre algunos de los secuestrados en el recinto.

Gentileza

BAHÍA BLANCA (Especial).- El nombre del ex obispo Miguel Hesayne estuvo presente en varios de los testimonios de los detenidos de Viedma que declararon esta semana en el juicio contra diecisiete procesados en Bahía Blanca. Todos destacaron su valentía y tesón para escuchar a sus familias y acompañarlos en las gestiones ante las autoridades militares para averiguar el paradero de los secuestrados. “Yo me salvé gracias a él” dijo Héctor Ayala quien reveló que Hesayne, gracias a su insistencia, pudo ver a Eduardo “Bachi” Chironi en la cárcel bahiense de Villa Floresta. “Ahí pudo comprobar que había sido uno de los más torturados en La Escuelita” afirmó. El obispo estaba en la lista de los testigos citados por la fiscalía para esta semana, pero su declaración quedó postergada debido al estado de salud del religioso. Debido a que su testimonio se considera muy valioso, volverán a citarlo. Si el traslado hasta el lugar de las audiencias no puede realizarse, podría declarar a través de videoconferencia . Ayer declaró el matrimonio de Alberto Pascual Nardi (59) y Angélica Muller (58). Ambos cenaron con Oscar Meilán y su esposa Vilma Rial la noche en que fueron secuestrados en la casa de Daniel Maziotti, que festejaba su cumpleaños. El anfitrión, Nardi y Rial trabajaban en el Instituto de la Vivienda de Río Negro. “Después de cenar y de charlar, Oscar fue a llevar a su mujer y sus hijitas a la casa y después volvía para llevarnos a Viedma. Pero no regresó” dijo Nardi. Lo esperaron unas dos horas y fue Maziotti quien los trasladó a su vivienda. Al día siguiente Nardi se enteró del secuestro y de que el propio Maziotti había encontrado a las hijas de la pareja dentro del auto de Meilán frente a su casa. “Al tiempo, cuando regresaron, nos vimos en la calle, pero nunca hablamos de lo que pasó aquella noche” aseguró Nardi. “Si me contó dónde había estado, no me acuerdo” aseguró por su parte Muller. Mirta Inés Sarrabeytía (66) conocía a los Meilán y relató que al día siguiente de su secuestro alguien golpeó la puerta en su casa de Carmen de Patagones y dejó un papel escrito por debajo de la puerta. “Decía que a los chicos se los habían llevado a Bahía Blanca y estaban bien”. Ocho años después supo que habían sido dos mujeres a las que conocía las que le habían dejado la nota. La audiencia comenzó con el testimonio de Eduardo Felipe Madina, otro sobreviviente de La Escuelita. Estuvo allí junto a Chironi, Tono Abel, Oscar Bermúdez, Meilán y Héctor Ayala, con quienes luego compartió en la cárcel de Bahía Blanca. “Chironi tardó más en llegar a Floresta. No le cortaron las manos no sé por qué. Tenía todas las marcas de la soga y había estado colgado” reveló Madina quien se autodefinió como “montonero”. Aseguró que al llegar a la cárcel los recibió Leonardo Núñez, alias “El Mono”, uno de los imputados que falleció este año. Debido a un accidente que sufrió de chico, usaba una prótesis en su pierna derecha y dijo que durante el tiempo que estuvo en el centro clandestino de detención se la sacaron y recién se la devolvieron antes de trasladarlo a la cárcel. “Para ir a un excusado tenía que andar a los saltos de cincuenta a sesenta metros. Terminaba extenuado. Era una piltrafa” graficó. La audiencia se cerró con el pedido del fiscal Abel Córdoba para realizar el 15 una inspección al lugar del ex Quinto Cuerpo de Ejército donde estuvo emplazada La Escuelita.


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