Estados Unidos y Cuba reabren hoy sus embajadas

El país caribeño izará su bandera en la sede diplomática en Washington.

Por Redacción

WASHINGTON.- Estados Unidos y Cuba inician hoy una nueva fase de su historia común, con el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la reapertura de sus respectivas embajadas en Washington y La Habana después de medio siglo de bloqueo de la potencia a la isla caribeña. El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, presidirá la ceremonia de reapertura de la embajada en Washington, con el izado de la bandera, y posteriormente se reunirá con el Secretario de Estado John Kerry para una conferencia de prensa conjunta. Por fuerza de los acuerdos sellados por Barack Obama y Raúl Castro el 30 de junio, la relaciones diplomáticas quedaron automáticamente restablecidas en el primer minuto de hoy, y las respectivas secciones de Interés se transformarán en embajadas de pleno poder, con funcionamiento pautado por la Convención de Viena. La ceremonia en Washington contará con unos 500 invitados, incluyendo una delegación venida desde La Habana y que incluye al cantautor Silvio Rodríguez y al primer jefe de la Sección de Intereses, Ramón Sánchez Parodi. El gobierno estadounidense estará representado por Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, y el diplomático Jeffrey de Laurentis, actual jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. En tanto, en La Habana por el momento no hay previsión de cualquier ceremonia para marcar la reapertura de la embajada, dijo un alto funcionario del Departamento de Estado, ya que esa cancillería prefiere esperar un viaje del propio Kerry para izar la bandera estadounidense frente al Malecón. “Es una ocasión histórica, pero legalmente la embajada estará funcionando el lunes (hoy). No hay una exigencia legal de izar la bandera, pero el Secretario de Estado quiere estar allí para presidir un evento tan importante”, dijo la fuente. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas representa un salto de gigantescas dimensiones respecto a la situación imperante desde 1961. Sin embargo, los dos países aún tienen por delante un camino largo y sinuoso para resolver problemas acumulados en medio siglo.