Estar atentos para evitar la autoagresión





VIEDMA (AV)- La autoagresión extrema es preocupante en cualquier momento de la vida. Pero en la decisión de una criatura es alarmante. Y lo debe ser para toda la sociedad. Dos hechos en un mes en Viedma protagonizados por adolescentes que se quitaron la vida recientemente, generaron conmoción, evidenciando que -tal vez- algunas de las formas de contención no han estado lo suficientemente atentas. El valor y la preservación de la vida es indiscutible pero también es un aprendizaje, un modelo, atención, mirada permanente y reacción a las actitudes. Los niños son transparentes y aunque no digan con palabras se manifiestan por otro lado. Un adulto atento a esas ‘pisaditas’ que van creciendo se da cuenta hacia dónde caminan. Los niños se miran en el espejo grande de los adultos y ante una ausencia prolongada -por miles de razones- esos ojos buscan para otro lado, donde se pueden encontrar de todo, hasta con vivir vidas de adultos con mentes muy jóvenes que recién empiezan a crecer. Una criatura forma parte de un contexto familiar, escolar, barrial, de toda una comunidad y del Estado. En la adolescencia esa mirada al espejo no sólo es permanente sino más vulnerable, cuestionadora. Todo es dramático a punto de serlo las propias decisiones sin medir la irreparable consecuencia. En esta edad se trasforman en una esponja de lo que la vida le pone a mano y es el adulto el que debe controlar, conducir y clasificar los modelos a seguir, incluidas las amistadas y la televisión -que poco se encarga de darle valor a la vida con propuestas que muestran las deslealtades y lo material como un común denominador-. Los juegos desaparecieron para ser reemplazados por relaciones de conflicto con el mayor acercamiento a lo sexual posible, lejos del afecto.


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