Estreno operístico a sala llena en La Angostura

"Dido y Eneas" fue ovacionada por el público, que colmó por completo el Centro de Convenciones Arrayanes

Redacción

Por Redacción

VILLA LA ANGOSTURA – El estreno regional de la ópera «Dido y Eneas» colmó de público la nave principal del Centro de Convenciones, los salones laterales que se integraron al auditorio con sus mamparas descorridas y los balcones superiores; estos en la medida en que los espectadores -de pie- llegaban a visualizar la escena.

Alrededor de 350 personas vieron por primera vez la obra del británico Henry Purcell (1659 – 1695), inspirada en la más pura tragedia griega y tal vez por la misma razón, susceptible de ser percibida a través de sus simbolismos, a la luz de significados reconstruidos en este siglo XXI.

Lo femenino y su dolor de subsumir el sentimiento al designio de los dioses que obligan a Dido -mujer- a imbuirse otra vez de reina -matriarca- y a echar de sí a Eneas con un «away, away» (aléjate, aléjate) que marcó uno de los momentos culminantes de la noche. Tanatos y Eros en su eterna lucha mortal y creadora.

Trama y partitura donde el sonido barroco del clave resuena en la frente y la intervención casi fúnebre de los violoncellos abre círculos de emotividad en el plexo.

A diferencia de aquella puestas líricas que privilegian los papeles dramáticos de las voces solistas en la narración escénica, el espectáculo ofrece un sutil equilibrio entre el aporte de los músicos, el coro, el cuerpo de baile y el desempeño actoral de todo el conjunto.

Moderno y atemporal a la vez, el planteo de Alejandro Cervera (puesta y coreografía) no desaprovecha ni uno solo de los recursos del género pese a las reducidas dimensiones del escenario.

La falta de un foso hizo que la orquesta tocase a menos de un metro de la primera fila y su director, Andrés Gerszenzon, condujo de sentado para no obstaculizar la visión a la platea. Esta circunstancia no incomodó y sí puso en pro

vocadora intimidad a artistas y público.

El vestuario, en monocromías de negro, rojo y blanco contribuyó de modo nada accesorio a crear climas o subrayar personajes aunque una elección, la campera de cuero de Eneas, se vio discordante.

Genuina emoción ganó al auditorio cuando una irreprochable Rosana Bravo (Dido) cayó exánime y el coro selló el drama en una composición expresiva de fuerte impacto auditivo y visual.

Selena Lara, como Belinda; Esteban Manzano, la hechicera; Paula Arana y Salomé Inchaurrondo, las dos brujas y Martín Caltabiano, en el papel de Eneas, merecieron también la ovación final con que los asistentes calificaron a la obra y sus intérpretes.

«Que se repita», era uno de los comentarios que se escuchaba al salir del centro de Convenciones hacia la primera noche del otoño, inusualmente cálida y estrellada.

La orquesta, el coro y el cuerpo de baile de la Universidad de Buenos Aires permanecen alojados en el albergue Inacayal, que la entidad posee en la Angostura, y desde donde se presta el apoyo logístico necesario para la gira.

Hoy, en San Martín de los Andes, en el centro de educación física de la Vega Maipú, y el jueves y el viernes en Bariloche, los habitantes de la cordillera tendrán nuevamente la oportunidad de disfrutar de un espectáculo de jerarquía infrecuente en la zona y que el 29 de diciembre pasado estuvo en el Colón.

 

Mónica Jofré

mjofre@rionegro.com.ar


VILLA LA ANGOSTURA - El estreno regional de la ópera "Dido y Eneas" colmó de público la nave principal del Centro de Convenciones, los salones laterales que se integraron al auditorio con sus mamparas descorridas y los balcones superiores; estos en la medida en que los espectadores -de pie- llegaban a visualizar la escena.

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