Estudios contradictorios

La fracturación hidráulica o «fracking» es la técnica que se emplea hoy en 9 de cada 10 pozos de gas natural en Estados Unidos. Consiste en un sondeo vertical con una o más ramificaciones horizontales, por donde se inyecta agua a presión, mezclada con arena y productos químicos, para abrir la roca y liberar el gas natural atrapado en ella. La incertidumbre de la ciencia disponible actualmente sobre la técnica inflama el debate. Pese a diversos estudios que respaldan la seguridad del “fracking”, siempre y cuando se tomen las precauciones , la técnica cuenta con la oposición frontal de ecologistas y científicos. • Posibles fugas. Los ecologistas temen fugas de los productos supuestamente contaminantes. La industria, en cambio, esgrime el efectivo aislamiento de la perforación, con una triple tubería de acero recubierta por capas de hormigón. • Emisiones a la atmósfera. Para la industria, uno de los puntos favorables del gas no convencional es que se reducen las emisiones de efecto invernadero con respecto al carbón. Pero según Greenpeace, hay estudios que elevan al 4% las emisiones por gas metano, lo que anula a su juicio ese argumento. • Gran consumo de agua. Los críticos con el fracking alertan de la gran cantidad de agua empleada. Sus defensores alegan que se usan de 10.000 a 30.000 metros cúbicos, la necesaria para regar dos hectáreas de maíz. Según un informe del Departamento de Energía de EE.UU., la cantidad de agua requerida para perforar y fracturar un pozo está entre 7 y 15 millones de litros, dependiendo de su tamaño y características. • Movimientos sísmicos. Ecologistas denuncian que el fracking desata pequeños terremotos, pero la industria asegura que hasta ahora solo se ha demostrado relación con un “microseísmo imperceptible”, en Inglaterra. • Acuíferos. La crítica es que el fracking contamina los acuíferos por los aditivos tóxicos y cancerígenos que se emplean. Las empresas sostienen que son productos aceptados normalmente, como bactericidas o dispersantes, sin peligro. • Riesgo de explosión. Se advierte que, si fallase la seguridad y hubiese un reventón en la plataforma, se producirían graves daños personales y ambientales. La industria garantiza las más avanzadas tecnologías y medidas de prevención.


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