“Eufóricamente”
Cada uno desde su búnker vio los discursos de Scioli y de Macri una vez confirmados los resultados del balotaje. Scioli me pareció humilde y agradecido, pero fue excesiva la enumeración de aciertos de su gobierno, exiguo el relato de sus errores o fracasos e inexistente la confesión de sus falencias y fragilidades personales. Después de todo es un ser humano, y aunque a ninguno de nosotros nos guste aceptarlo y reconocerlo no siempre estamos a la altura de las circunstancias. Reconocerlo en cambio nos pone a la par de nuestros semejantes y nos confiere una base de humildad desde la cual nuestra efectividad crece con empatía. A Macri lo vi eufórico, ultraoptimista e impreciso. Nos aseguró con certeza un futuro de libertad, productividad y gozo. Vaticinó un tiempo de unión, coherencia y armonía pero no habló de los requisitos que tales estados implican, no se refirió a cuál tenía que ser nuestra parte en la parada. Después que terminó de hablar cayeron globos y papelitos y él se dedicó a bailar varios minutos con afinado sentido del ritmo. Nuestro pueblo necesita ser respetado pero también preparado para los tiempos que le tocarán vivir. Y dejemos de tinellizar las cuestiones de Estado, yo recuerdo las palabras que Winston Churchill, primer ministro inglés, pronunció en su primer discurso cuando Hitler los estaba apaleando: “No les prometo más que sangre, sudor, fatiga y lágrimas”. Pintando así claramente la situación, preparó y predispuso a su pueblo para ganar una guerra que parecía perdida. Estimados gobernantes, ¿a qué nos enfrentamos? ¿Cuáles son nuestros puntos débiles y defectos? ¿Dónde tenemos que concentrar nuestros esfuerzos? ¿Cómo organizarnos para tener éxito? ¿Cuáles son los sacrificios que debemos asumir? Y, ¿en nombre de qué valores nos comprometeremos a participar? Dejemos de lado el lucimiento personal y empecemos a hablar claro sobre los roles que hace falta cubrir y elijamos a los más aptos. El país necesita gente que trabaje por él con honestidad y generosidad, y esto nos incluye a todos. Señores gobernantes, cread conciencia ciudadana con el ejemplo e instruid al pueblo sobre lo que le toca hacer para aumentar su bienestar, pero esto sin vanagloria ni euforia. El resto vendrá por añadidura. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca
Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca
Cada uno desde su búnker vio los discursos de Scioli y de Macri una vez confirmados los resultados del balotaje. Scioli me pareció humilde y agradecido, pero fue excesiva la enumeración de aciertos de su gobierno, exiguo el relato de sus errores o fracasos e inexistente la confesión de sus falencias y fragilidades personales. Después de todo es un ser humano, y aunque a ninguno de nosotros nos guste aceptarlo y reconocerlo no siempre estamos a la altura de las circunstancias. Reconocerlo en cambio nos pone a la par de nuestros semejantes y nos confiere una base de humildad desde la cual nuestra efectividad crece con empatía. A Macri lo vi eufórico, ultraoptimista e impreciso. Nos aseguró con certeza un futuro de libertad, productividad y gozo. Vaticinó un tiempo de unión, coherencia y armonía pero no habló de los requisitos que tales estados implican, no se refirió a cuál tenía que ser nuestra parte en la parada. Después que terminó de hablar cayeron globos y papelitos y él se dedicó a bailar varios minutos con afinado sentido del ritmo. Nuestro pueblo necesita ser respetado pero también preparado para los tiempos que le tocarán vivir. Y dejemos de tinellizar las cuestiones de Estado, yo recuerdo las palabras que Winston Churchill, primer ministro inglés, pronunció en su primer discurso cuando Hitler los estaba apaleando: “No les prometo más que sangre, sudor, fatiga y lágrimas”. Pintando así claramente la situación, preparó y predispuso a su pueblo para ganar una guerra que parecía perdida. Estimados gobernantes, ¿a qué nos enfrentamos? ¿Cuáles son nuestros puntos débiles y defectos? ¿Dónde tenemos que concentrar nuestros esfuerzos? ¿Cómo organizarnos para tener éxito? ¿Cuáles son los sacrificios que debemos asumir? Y, ¿en nombre de qué valores nos comprometeremos a participar? Dejemos de lado el lucimiento personal y empecemos a hablar claro sobre los roles que hace falta cubrir y elijamos a los más aptos. El país necesita gente que trabaje por él con honestidad y generosidad, y esto nos incluye a todos. Señores gobernantes, cread conciencia ciudadana con el ejemplo e instruid al pueblo sobre lo que le toca hacer para aumentar su bienestar, pero esto sin vanagloria ni euforia. El resto vendrá por añadidura. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca
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