Ex-Yugoslavia: un sobreseimiento



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El Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia acaba de sobreseer al líder nacionalista serbio Vojislav Seselj. Se lo acusaba de haber participado en diversos crímenes de guerra, esto es delitos de lesa humanidad cometidos en el conflicto armado interno que azotó a los Balcanes en la década de los 90. Seselj, que está siendo tratado por cáncer en Belgrado, celebró la decisión. Los familiares de las víctimas musulmanas y croatas que consideraban culpable a Seselj no ocultaron –en cambio– su desazón. La decisión fue dividida. Dos de los tres jueces votaron por el sobreseimiento, pero hubo una disidencia en contrario.

Los fiscales habían solicitado 28 años de prisión para Seselj, que ya tiene 61 años y es un abogado conocido por su pasión y fogosidad. En su momento Seselj comandó el Partido Radical de Serbia. Se lo acusaba de haber incitado, con sus discursos, a la comisión de crímenes de guerra en la provincia serbia de Vojvodina, entre 1991 y 1993. Los cargos que se le formularon incluyeron su posible “participación” en una “asociación ilícita” que provocó limpieza étnica en Botnia y fue responsable de torturas y toda suerte de abusos, así como de la destrucción de lugares religiosos y culturales y de muchos hogares de la población local no serbia.

El defendido argumentó –en su propia defensa– que no tenía comando alguno sobre los combatientes y que sus discursos y mensajes apuntaban tan sólo a alimentar y apuntalar la moral de los combatientes serbios. En ningún momento evidenció remordimiento.

Seselj estuvo detenido durante once años, mientras el juicio se sustanció. Mantuvo una huelga de hambre y su actitud fue siempre desafiante. Su partido político, aún activo, intervendrá en las próximas elecciones de Serbia. En su momento fue un hombre cercano al expresidente Slobodan Milosevic, que muriera en prisión en el 2006.

La sentencia descalifica las acusaciones de los fiscales, sosteniendo que ellas no fueron lo concretas que debieron y que distorsionaron la realidad, tratando de disfrazar un plan político de empresa criminal. Para la mayoría, el estilo político ambicioso y ardiente del acusado no supone, en sí mismo, conducta criminal alguna. Es más, sostuvo que hasta pudo haber sido justificado en el contexto de un conflicto armado interno.

La mayoría decidió también que no se probó, más allá de toda duda razonable, que los crímenes de guerra cometidos fueran directamente conocidos por el acusado o que él los había ordenado o endosado. Por ello, ante la falta de evidencia de un propósito criminal específico, rechazó la acusación de “participación” en una “asociación ilícita”. En su parecer, sostuvo que la identidad de visiones políticas no es, por sí sola, un elemento suficiente para configurar una “asociación ilícita”.

La mayoría también rechazó las acusaciones de responsabilidad contra Seselj en los crímenes de los que fuera acusado. En su fundamentación sostuvo que la propaganda “nacionalista” no puede ser tenida, en sí misma, como un delito. Es más, sostuvo que los llamados de Seselj a “limpiar” la región Serbia de Bosnia no necesariamente suponían impulsar la “limpieza étnica” y que, más bien, configuraron un esfuerzo en procura de galvanizar a las fuerzas serbias que combatían en Bosnia. Asimismo sostuvo que los fiscales nunca probaron debidamente que los discursos del acusado fueron responsables de la emigración de los croatas. Los “relatos” e inferencias livianos no resultaron suficientes, queda visto. Las acusaciones genéricas de los fiscales terminaron siendo incapaces de establecer la medida real del impacto de los discursos y mensajes del acusado, razón por la cual no fue posible sostener que ellos efectivamente incitaban a la guerra.

Para la mayoría del Tribunal, al no haber “relación causal” entre los discursos de Seselj y los crímenes de guerra, no se puede tener a Seselj siquiera como responsable indirecto.

A diferencia de la sentencia condenatoria contra Radovan Karadzic, que dispuso una pena a nada menos que 40 años de prisión, la decisión respecto de Seselj, un nacionalista prorruso, fue de sentido contrario, culminando en su sobreseimiento.

De todos los casos internacionales en los que intervino la Corte Penal Internacional para la ex-Yugoslavia queda todavía por resolver el de Ratko Mladic, que presumiblemente recién será resuelto el año que viene.

(*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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Emilio cárdenas (*)


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