Extraen agujas a niño brasileño víctima de un ritual

El pequeño paciente sufrió una operación de casi cinco horas. Ya estaba despierto y respirando por sus propios medios. Estiman que el lunes deberán someterlo a una nueva intervención.



Un niñito brasileño de dos años se encontraba despierto y respirando por sus propios medios el sábado después que los médicos le extrajeron cuatro agujas de coser de las proximidades de un pulmón y el corazón, pero probablemente tendrían que volver a operarlo el lunes, dijo un director del hospital.

El niño, que según la policía tenía docenas de agujas clavadas en su cuerpo por su padrastro en un ritual extraño, estaba en terapia intensiva y los próximos dos días serán cruciales para su recuperación, dijo a la prensa Roque Aras, director del hospital Ana Nery en la ciudad nordestina de Salvador.

“El próximo paso será una operación abdominal para extraer las agujas de la vesícula y los intestinos'', dijo Aras. “Será necesaria una tercera para extraer una aguja de la columna vertebral''. La policía dijo que el albañil Roberto Carlos Magalhaes, de 30 años, confesó haber clavado las agujas metálicas en el cuerpo del niño porque su amante se lo ordenó mientras estaba en trance.

Los rituales, efectuados a lo largo de un mes, supuestamente estaban destinados a mantener la pareja unida. El pequeño paciente sufrió una operación de casi cinco horas para quitarle las cuatro agujas, que tenían hasta 5 centímetros (2 pulgadas), dijo Moreno.

Docenas de agujas permanecen clavadas en el cuerpo del niño, pero las cuatro que le retiraron eran consideradas las más peligrosas. La policía cree que la amante, Angelina Ribeiro dos Santos, dijo a Magalhaes que el ritual los mantendría juntos, pero que la mujer realmente buscaba vengarse de la esposa de Magalhaes lastimando a su hijo.

El albañil dijo a los detectives que su amante entraba en trance y le ordenaba clavar las agujas al pequeño, dijo el inspector de policía Helder Fernandes Santana. El padrastro agregó que efectuó el ritual durante algunos días a lo largo de todo un mes, clavando varias agujas en cada sesión.

Dos Santos pagó para que bendijera las agujas una mujer que practicaba la religión afrobrasileña del candomble, dijo Santana. Las autoridades calcularon inicialmente que el niño tenía hasta 50 agujas clavadas. Después de varios exámenes, creen que la cifra se aproxima más bien a las 30, aunque no lo saben con exactitud.

AP


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