Ezeiza: tras el caos, la resignación

“Río Negro” recorrió el aeropuerto. Lenta normalidad, pero no se sabe hasta cuándo.

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Después de varias jornadas caóticas producto de conflictos sindicales que impidieron la salida de numerosos aviones, Ezeiza fue ayer un día de resignación para los pasajeros y de reprogramación de vuelos del lado de las empresas.

Pasado el mediodía, en el sector C de Aerolíneas Argentinas y Austral, los pasajeros llegaban con su ticket en mano y rostros preocupados para saber si sus vuelos partirían a horario. “Se puede decir que la cosa tiende a normalizarse, los entredichos gremiales entre los pilotos y de las azafatas están en el ministerio de Trabajo y existe una especie de in-pace”, informó el encargado del sector Informaciones.

En el letrero, al lado de la mayoría de los destinos, decía: “En horario”, pero en realidad lo que ocurrió es que muchos de los viajes fueron reprogramados (ver recuadro) y a algunos de quienes tenían pasajes se les avisó. Por eso el hall está un poco más descongestionado”, señaló un despachante a “Río Negro”.

Un pasajero treintañero advirtió sobre el trasfondo de la aparente calma. “No hay que dejarse engañar por los carteles, hay destinos que fueron suprimidos o diferidos para el día siguiente como Córdoba y Rosario. Y los pasajeros tienen que optar por un micro o esperar”.

La vendedora del principal puesto de diarios del espigón C comentó: “¡Pobre la gente, qué puede hacer! Al principio hubo un griterío de personas indignadas pero desde ayer la situación está más distendida es como una resignación”.

–¿Cómo está la cosa?consultó este cronista a un piloto de Aerolíneas recién arribado.

–Por ahora bien, pero por las dudas no digas nada –ironizó, temeroso de un nuevo desmadre.

Luego dialogó con parte de la tripulación sobre la magnitud que vienen alcanzando los conflictos gremiales. Murmuraban, porque los pilotos prefieren que de las disputas gremiales se encarguen públicamente los delegados.

Lo cierto es que la comidilla en el aeropuerto fueron los efectos de la decisión del jefe de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Jorge Pérez Tamayo, de no permitirle subir a las aeronaves de la línea de bandera argentina –ni siquiera como pasajeros– a los integrantes del otro gremio, Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (UALA). Incluso el lunes tuvo que mediar el mismo gobierno para evitar un desmadre total del conflicto.

Tres mujeres españolas hablaban en un rincón de la travesía que les tocó enfrentar. “Sufrimos tres horas de atraso en Iguazú íbamos a salir a la mañana desde Buenos Aires hacia Puerto Madryn y nos acaban de informar que partimos a las 16:30, nosotros responsabilizamos también a la agencia que se borró”, expresó una de ellas de nombre Mara.

En el espigón de LAN la situación era más tranquila, ya superada la disputa ocasionada por tripulantes y azafatas que complicaron unos cincuenta vuelos de cabotaje.

Martín Heer

De cara al cielo y con la mente en las nubes. Soñar no cuesta nada si no se puede volar.

Martín Heer

“¿Salgo o lo reprogramaron?”, el gran interrogante de ayer en Ezeiza.

CLAUDIO RABINOVITCH


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