Faltaba gente y no pudieron cortar la ruta 22 en Neuquén

La convocatoria contra el déficit cero resultó escasa para concretar la medida. Salud tampoco nucleó mucha adhesión



NEUQUEN (AN).- En esta ciudad ayer no hubo ánimo ni para piquetes ni para movilizaciones multitudinarias. Los organizadores del corte de ruta en contra del déficit cero cayeron rendidos ante una escasa convocatoria que no dio más que para cortar, durante una hora y media, la ruta nacional 22 y avenida Olascoaga.

Un puñado de universitarios, de militantes de partidos de izquierda y un grupo de empleados públicos del sector salud llegaron a la multitrocha con la música de su protesta y sus banderas antiajuste. Pero la raleada columna no podía cubrir siquiera los cuatro carriles de la ruta.

Fue, ante esta realidad, que los organizadores decidieron suspender el corte en los puentes que unen esta ciudad con Cipolletti, como lo habían anunciado la jornada anterior.

En esa esquina se concentraron y metieron un poco de ruido, se sacaron la bronca con algunas consignas y luego se retiraron pacíficamente. Los estatales habían anunciado la instalación de piquetes en el puente, una medida que se iba a prolongar varias horas, incluida la noche. El precedente de las anteriores movilizaciones, que fueron multitudinarias, llevó a pensar que la apuesta “piquetera” se doblaba. Pero no fue así.

Ni siquiera la movilización del sector salud, que enfrenta problemas financieros serios, logró reunir en cantidad suficiente a los empleados como para demostrar poder de movilización.

El gobernador Jorge Sobisch minimizó los efectos del paro y ratificó la continuidad de las partidas presupuestarias para el sector salud. Dijo que “no consiguieron gente para cortar el puente” carretero, y que adoptaron “el discurso de atribuir clientelismo político al MPN”. Menos de 200 personas de los hospitales públicos, pero fundamentalmente del Castro Rendón, marcharon primero hacia la sede de la cartera que dirige el ministro Jorge Lara y luego hacia la subsecretaría de Salud, a cargo de Fernando Gore.

Los empleados de los hospitales, que reclaman más presupuesto, intentaron, sin éxito, reunirse con Lara. El ministro, les dijeron en Salud a los dirigentes gremiales, no los va a recibir. Pidió que le dejaran un petitorio y los manifestantes se irritaron un poco. Así aparecieron las bombas de estruendo y potentes petardos que fueron colocados en las ventanas del edificio.

Los médicos, enfermeras y empleados de otros sectores se fueron gruñendo hasta la subsecretaría de Salud. Allí tampoco pudieron verle la cara a la máxima autoridad, Gore. Pero los recibió un director general que no pudo resolver absolutamente nada de lo que pedían los estatales.

El sector salud realizó ayer un paro, garantizando las guardias mínimas. Los dirigentes sindicales informaron que la huelga fue un éxito, pero la subsecretaría del área relativizó los datos de ATE. Según un parte oficial, la adhesión a la huelga en el Castro Rendón alcanzó al 14%, en el Heller al 10%, en el Bouquet Roldán al 4,3% y en los centros de salud de los barrios hubo asistencia normal, excepto en el San Lorenzo que alcanzó el 28,5%.


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