Faltó prevención



NEUQUÉN (AN).- La aparición de la enfermedad en dos personas que viven en el sector Nueva Esperanza de la meseta capitalina no fue un episodio imprevisto. Sorprendió la violencia con la que los afectó, obligando a que, una vez internados, los dos hombres –hermanos– debieran ser conectados a un respirador mecánico. “Lo que vimos en Neuquén es que los casos de la enfermedad en humanos son distintos a los de Santa Fe y Buenos Aires”, aclaró Gustavo Sangüesa, coordinador de Epidemiología de la subsecretaría de Salud. La diferencia que explicó uno de los responsables sanitarios para la zona metropolitana es que no es habitual, como ocurrió en los casos de la meseta, que la enfermedad “se manifieste como una neumonía grave” desde un principio. “El cuadro respiratorio es más infrecuente, pero esta vez, como en la anterior, los enfermos desarrollaron cuadros de neumonía”, dijo Sangüesa. El detectado en marzo no fue el único brote de leptospirosis. Hubo otro en el 2004, también con dos personas afectadas, y según se detalló en el informe que se presentó en el Concejo Deliberante, ya en el 2003, en un censo de productores de cerdos, se había confirmado la presencia de la bacteria en un 22% de los animales. Por esos antecedentes, el informe sanitario sobre el nuevo brote sentenció que “continúan existiendo condiciones medioambientales de alto riesgo” debido a que no se implementaron “las medidas de prevención y control recomendadas oportunamente por el equipo de investigación”.


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