Felipe renunció a ser embajador

Quería ir al Líbano, le ofrecieron otro destino y entonces no aceptó.





NEUQUEN (AN) – El ex gobernador Felipe Sapag renunció al cargo de embajador plenipotenciario con el que lo había homenajeado el gobierno nacional de la Alianza. El neuquino esperaba representar al país en las tierras de sus ancestros, la República Libanesa, pero el cargo había sido cubierto hacía poco tiempo y la Cancillería le ofrecía destinos que no lo seducían, según él mismo explicó en declaraciones a «Río Negro».

El nombramiento había sido impulsado por el vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez, con quien Sapag mantiene afectuosas relaciones políticas y al que ahora respaldó en su participación en el caso de los sobornos en el Senado.

La dimisión fue comunicada a De la Rúa en una carta.

«Presenté la renuncia al presidente de la Nación, hace diez o doce días», reveló Sapag.

«El destino que yo esperaba era el Líbano, que es el país de mis padres, y si acepté no es por hacer una carrera diplomática sino, aparte de servir a mi patria, también rendirles un homenaje a mi abuelo y a mi padre, que vinieron de allá; una especie de reconocimiento por todo lo que ellos lucharon por nosotros», contó.

En la capital de la República Libanesa, Beirut, fue designado hace pocos meses como embajador José Pedro Pico. «Es un diplomático de carrera -dijo- y no lo pueden mover sin una razón, para suplantarlo por otro».

«Me proponían otro destino, algún país de habla hispana u otro país árabe, pero les dije que no aceptaba, que les agradecía y presenté la renuncia», informó.

Envió, como corresponde, una carta al presidente De la Rúa, pero además mediante otra nota impuso de su decisión de «Chacho» Alvarez, que como presidente del Senado fue el impulsor del nombramiento.

Sapag negó que la decisión obedeciera a motivos políticos y, aunque rescató la transparencia de la gestión nacional, consideró que «el país va peor».

La administración de De la Rúa está «muy presionada, no puede pararse, asentarse; tienen las mejores intenciones pero el país va peor, da la sensación de que es más de lo mismo, salvo en lo que se refiere a la limpieza en los procedimientos, la prolijidad».

De todos modos, rescató el hecho de que «trata por todas las maneras, desesperadamente, de borrar el mal sentimiento que nos ha dejado el gobierno anterior» de Carlos Menem.

Sobre su futuro político, ratificó la permanencia de la lista Amarilla del MPN y aclaró que continuará siendo el referente de la agrupación, pero negó que vaya a ser candidato a algún cargo partidario ni electivo.

Admitió que «gente amiga» que se mantuvo a su lado tras dejar el gobierno «me ha pedido de postularme de nuevo, pero les he dicho que no; ya cumplí una etapa, tengo 83 años, tiene que venir gente nueva que asuma la responsabilidad», dijo.

Sí reclamó que la conducción sobischista del MPN llame a internas para elegir a las nuevas autoridades del partido y a los candidatos para las elecciones de 2001. «Es la base de la democracia», opinó.


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