Filosofía sobre Microsoft

Por Luis Felipe Sapag

El gobierno neuquino anunció un gran logro: Microsoft se instalará en Neuquén. ¿Tenemos motivos para estar contentos? Veamos:

• Duda ontológica acerca de la palabra «instalar»: ¿qué significa que Microsoft se «instalará» en Neuquén? ¿Que pondrá un centro tecnológico de desarrollo de software y dará empleo a cientos de jóvenes brillantes neuquinos? Como dicen los pibes: «Ni de ahí». Microsoft no ha desarrollado ni una línea de código fuera de Seattle, por una política personal de su dueño principal Williams H. Gates III, que es un localista redomado en plena era de la globalización. Si no han desarrollado ni un programita en el Silicon Valley, ni en Dallas, ni en New York, ni en ningún lugar de Estados Unidos, ¿por qué querrían hacerlo en la periferia de la periferia, es decir en nuestro querido Neuquén?

Entonces, ¿qué quiere decir «instalar» en el lenguaje microsofiano? Quiere decir poner una oficina de negocios, a lo más un técnico para mantenimiento de los paquetes de software desarrollados en Seattle, que le venderán bien vendidos al gobierno neuquino.

• Segunda duda metodológica: ¿qué es lo que nos «instalará» Microsoft? El Banco Central de la RA recomendó durante la crisis del «Síndrome del año 2000», que los bancos no utilicen Windows NT para sus sistemas operativos, dado su inestabilidad y poca confiabilidad en tareas definidas como «critical mission». Si el gobierno tiene el CUIN funcionando muy bien con un sistema Unix, que es muy superior al Windows NT, el acuerdo ¿significará que pasaremos de la seguridad a la inseguridad?

• Tercera duda ética: si en Estados Unidos, el país de origen de Microsoft, el gobierno le está haciendo un juicio enorme por monopolio y abuso de su posición en el mercado a partir de la hegemonía de su desastroso sistema operativo para PC, ¿por qué nuestro gobierno está tan ilusionado con las buenas intenciones de Microsoft?

• Ultima duda, que engloba a todas las demás: al gobierno norteamericano jamás se le ocurriría hacer un «acuerdo estratégico» con Microsoft, por sus actitudes monopólicas, por su falta de ética y por sus defectos tecnológicos, ¿por qué al gobierno neuquino sí se le ocurre tamaño desatino?

Quizás porque nos creemos más vivos que Bill. Como dijo nuestro gobernador: «Nosotros los fuimos a buscar». Después no nos quejemos de lo que nos «instalaron».


El gobierno neuquino anunció un gran logro: Microsoft se instalará en Neuquén. ¿Tenemos motivos para estar contentos? Veamos:

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