Fotografías de un «sacrílego»

Andrés Serrano, un artista incómodo y polémico.

NUEVA YORK (AP).- Una fotografía expuesta en 1989 no podía pasar inadvertida: mostraba un crucifico sumergido en orina. Como era de esperarse, causó la indignación de muchos, incluidos varios conservadores cristianos y legisladores. Su creador es Andrés Serrano, estadounidense de origen hispano descrito por algunos como «sacrílego», por otros como un artista con una gran «complejidad de visión» y por algunos más como «el niño terrible de las Guerras Culturales».

En ese año, el fotógrafo se insertó en esas guerras. Como copos de nieve en su departamento, numerosas partículas de yeso caen desde un andamio, mientras un trabajador desprende unas molduras con una espátula. Otro empuja una carretilla repleta de varios paneles de mármol blanco, que deposita en el piso, donde permanecerán hasta que sean colocados en el muro. Varias obras religiosas de los siglos XVI y XVII yacen envueltas en plástico.

Una puerta inglesa de roble, profusamente ornamentada, lleva a una habitación más pequeña, y un candelabro sobrio de hierro pende de un techo rojo y dorado, donde están talladas varias líneas ondulantes.

Uno casi podría imaginar que presencia la restauración de una iglesia inglesa, hasta que sus ojos se topan con otro muro cubierto de mármol, donde hay una gran fotografía a color, con un marco sencillo. La imagen muestra a un Jesucristo negro, con trenzas al estilo del movimiento rastafari, en los brazos de una María blanca.

La fotografía, «El Otro Cristo'', es obra de Serrano y fue realizada en el 2001. Cuando uno solicita información del artista de 54 años en el motor de búsqueda Google de la internet, puede encontrar 35.000 sugerencias, que lo mismo celebran o repudian al creador de «Orina-Cristo''.

Desde hace tiempo Serrano dejó de trabajar en su colección de «Inmersiones'', que incluía aquella controversial fotografía, junto con varias referencias críticas hacia el catolicismo. Desde entonces, el fotógrafo ha apuntado su cámara hacia temas como armas de fuego, fantasías sexuales y cadáveres.

El artista emite una exclamación de desdén cuando se le pregunta si crea obras controversiales simplemente para causar escándalo. Señala que sólo es un blanco fácil para los críticos.

«Mi única intención es crear. Siento que tengo la responsabilidad conmigo mismo de hacer lo que a mi juicio debe hacerse'', señala. Serrano compara su proceso creativo con un estado onírico. Describe su obra como figurativa y subjetiva o teatral.

Frecuentemente, sus fotografías más abstractas son también las más concretas, como en el caso de las imágenes de sus propias eyaculaciones, con flujos blancos y borrosos sobre un fondo negro.

 

Una cultura insensible

«En una cultura insensible en general, la capacidad de sus antenas para captar los tabúes profundos que prevalecen es impresionante. Sabe qué zonas son sensibles todavía y las presiona'', dijo Anthony Julius, autor del libro «Transgressions: The Offences of Art''.

El proyecto más reciente de Serrano, «America'', se llevó tres años para su realización y consta de 112 retratos tomados en estudio.

La editorial Taschen publicó «America and Other Work'', una retrospectiva sobre las obras expuestas de la serie. El artista ha dicho que todas sus fotografías son autorretratos. En general, revelan mucho sobre una carrera dedicada a husmear en los aspectos más polémicos y dolorosos del país, pero ofrecen vistazos más ambiguos de la personalidad del autor.

La colección incluye a gente de diversas etnias, edades, profesiones y estratos sociales. Hay personas vestidas con sus uniformes «sociales'' o de «trabajo'', incluyendo imágenes de personas tristemente famosas, como por ejemplo el reportero Jayson Blair, despedido del New York Times; bomberos, discapacitados, proxenetas, niños exploradores e incluso un comentarista conservador.

Los títulos provocan reacciones secundarias: un hombre en apariencia saludable está en una fotografía titulada «Persona con sida'', mientras que un discapacitado es descrito como «Voluntario en un hospital''.

Aunque las imágenes de la muestra no son tan controversiales como el «Orina-Cristo'', en su obra sigue presente la intención de crear una disonancia entre apariencia y realidad.

Es claro que el autor busca sacudir a la gente.


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