Frágil equilibrio

La embestida a Sodero es el primer riesgo para la armonía interna.

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ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

El gobernador no ahorra esfuerzos en su misión. Aquietó conflictos pero, en su lugar, afloraron otros. Hay vaivenes que implican riesgos para el equilibrio en el oficialismo. La inquietud y la inestabilidad se mostraron en varios sucesos. Para entender: el Frente bien se describe con tres sectores. La frontera real se detecta entre las dos hermandades justicialistas. Aquella que tenía el liderazgo del ex gobernador Carlos Soria y la del resto del PJ, guiada por Miguel Pichetto. La desaparición del roquense dejó al senador como único y central referente, y así conducirá el PJ. Pero el sorismo no cree aún en la rotación del poder. Con acotados fieles, Weretilneck pendula entre ambas fuerzas. Por convicción o por tensión, el gobernador aparece –hasta ahora– más cercano a la congregación sorista, liderada por el vicegobernador Carlos Peralta y el intendente Martín Soria, además de funcionarios claves como el secretario Julián Goinhex y el ministro Alejandro Palmieri. El ascenso de Weretilneck exigió una reestructuración. Intentó una sutil armonía al ubicar a Juan Pichetto en Producción. “Todos jugamos con este gobierno. Si esto va mal, nos va mal a todos”, razona el senador, ahora con más lógica que nunca. Comenzó con Pichetto en Producción y el traslado de Hugo Lastra a Gobierno. El resto de la reformulación exhibe permanentes complicaciones. El sector roquense se aferra a las ideas y hombres elegidos por Soria, aunque él ya no esté. Sus razones: el mandato del líder difunto y el poderío territorial de Roca. Poco a poco, esos argumentos colisionarán con otras existencias y contextos. Las reformas de ministerios y de la Fiscalía de Estado son el más reciente reflejo de que los cambios revalidan referentes soristas. El fiscal Pablo Bergonzi apiñó la representación legal y juicios de las empresas públicas y Rentas. Esa unificación, otra vez, se propone en la búsqueda de transparencia y ataque a la corrupción. Algo falla en los otros designados si hay que concentrar todo en un organismo para proteger los fondos públicos. Además, ese complejo andamiaje afectará más la agilidad para cumplir con los servicios. Ya es así con las obras escolares, todavía por comenzar. Producción recibió los programas internacionales y cedió los Entes de Desarrollo a la Secretaría General de Goinhex, mientras que Gobierno perdió las áreas de Trabajo y de Derechos Humanos. La cartera laboral pasó a tener directa dependencia del gobernador por una promesa a los gremios socios y la otra estructura fue a Educación por una tendencia ideológica de distanciar, como hizo Nación, a Derechos Humanos de Seguridad-Policía. Sea como fuere, esas mudanzas abonaron al desequilibrio. El armazón de Lastra quedó diezmado, incluso el nexo con los intendentes se achica porque el mandatario prefiere un trato personal con ellos. Hay muestras de las pasiones desatadas cuando se ensayan cambios. Una marea se detectó cuando Pichetto movió funcionarios de Producción. Solicitó la dimisión a Miguel Sammarone (Ganadería) y Javier Grosfeld (Bosques). Reaccionó Peralta, argumentando que se atacaba un acuerdo con aportes regionales y sectoriales. Logró reubicar a Grosfeld pero no a Sammarone. Allí estará Tabaré Bassi. El ministro lo impuso porque valoró sus ingresos a despachos en Nación. Esas exaltaciones se explican en la desconfianza. El gobernador relativiza esas actitudes aunque el jueves lo conversó, con un halo de preocupación, con el senador Pichetto. Ambos sepultan, poco a poco, una vieja intimidad de sospechas y apuntalan otra relación. Saben que deberán actuar con mayor protagonismo en los entreveros por venir. Igual, el parlamentario mide aún cada intervención, más si se trata de ordenar al justicialismo. Ocurrió esta semana al armarse la lista para el PJ. El reparto en Viedma está complicado porque el presidente del bloque, Pedro Pesatti, y el legislador Roberto Vargas comparten el objetivo de encabezar este circuito. El senador se apartó y todavía no hay entendimiento, aunque la presentación cerró el viernes. Todo repercute. Weretilneck ya programa un encuentro con la comandancia del justicialismo para repasar compromisos y lineamientos del Frente. Ocurre que la tenacidad peronista lo desafía a él cuando desconoce que Leandro Gómez irá a la presidencia de Horizonte. Allí, el mandatario pretende cubrir la vacante originada cuando aceptó el pedido de que el hoy titular Juan Huentelaf pase al Tribunal de Cuentas. El grupo roquense quiere esa conducción para el vice Gustavo Planchart. Liman el plan de Weretilneck al repetir que nada ha dicho del destino de Gómez, a pesar de que aquél lo sentó en reunión con empresas públicas. Pero la mayor encrucijada está en la reedición de la embestida a Víctor Sodero Nievas después de que quedó imputado por avalar pagos de vacaciones no tomadas a sus ex compañeros del STJ, Luis Lutz y Alberto Balladini. En sintonía con esa causa, el intendente Soria reiteró –con saña verbal– que el magistrado debería irse ya. Esta posición fue explicitada en una inmediata entrevista de Peralta con Sodero. El juez se plantó. Confía en su alianza y protección de Pichetto. El vicegobernador redobló el duelo y le recordó un juicio político pendiente, más el nuevo que se prevé por la reciente denuncia. Sodero replicó con advertencias, aunque reflexionó que así no quiere partir y pidió tiempo. Hay poco. El 29 de febrero se integrarán las salas Acusadora y Juzgadora y se comenzará con la evaluación de fortalezas. ¿Y el gobernador? Weretilneck, por sí, desactivó cualquier embate contra Sodero. Cumple con lo acordado en aquella reservada reunión realizada al inicio de enero luego de un duro cruce con el juez. “No voy a impulsar el juicio político (que había anticipado), pero no garantizo nada del justicialismo”, dicen que fue la jura del cipoleño al hoy presidente del STJ. Peralta habló con Weretilneck y fue al despacho de Sodero. Existen dos relatos de esa conversación. Uno consigna que no existió respaldo al ultimátum que aquél plantearía al juez, pero tampoco hubo una censura. Parece lógico frente a la limitación autoimpuesta originalmente por el mandatario. La otra versión es que la charla sólo giró en torno a designaciones judiciales, que habrían sido el motivo original de la audiencia de Peralta y Sodero. Así, Weretilneck se habría enterado al otro día, por los medios, de la arremetida de Peralta. Rara teoría. Igual, esa circunstancia ya es anécdota. Está bien en claro que el conflicto con el máximo juez no está resuelto. Y su resolución hará crujir al oficialismo. Crepitaba ese frente interno cuando Weretilneck selló un importante acuerdo con UPCN. Perdió ATE cualquier resquicio de disputarle espacios a Juan Carlos Scalesi. Tenía reservado un lugar en la Función Pública o una vocalía del Ipross, pero el gobernador cerró ese camino aunque sigan los contactos con esa agrupación. “No hay previsibilidad con ellos”, dicen. Reseñan que una parte de ATE dialoga y otra corta puentes y hace escraches. Así, Scalesi volvió a la Casa de Gobierno y a sus lazos con el oficialismo. Recuperó su terreno y recibirá claros gestos. Parte del gobierno concurrirá el martes a su instituto (IPAP). Y, en contrapartida, Scalesi garantiza diálogo y quietud del mayor gremio estatal. La Unter –como se preveía– marcha hacía el gran choque en la agrupación. El reto del gobierno, especialmente del ministro Marcelo Mango, está en evitar un plan de lucha directa alentado por la resistencia al secretariado que encabeza Jorge Molina y que acompaña a la gestión educativa. El Frente cumplió el viernes dos meses en el gobierno provincial. Mucho ocurrió en tan poco tiempo. En su gestión, Weretilneck pudo contener el frente frutícola y actuó en la crisis del turismo. Resta clarificar el camino en la administración pública frente a un peligroso laberinto de agentes y proveedores inciertos. La inexperiencia y la altanería de ciertos funcionarios agregan obstáculos. La interna justicialista incorpora otro riesgo. Demasiada furia cuando emerge la necesidad de la serenidad más que de vana crispación.

DE DOMINGO A domingo


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