Francia se saca la careta

Redacción

Por Redacción

Mientras, luego del cambio de gobierno en la Argentina, la Comisión de la Unión Europea procura avanzar en las demoradas negociaciones comerciales con el Mercosur que se arrastran desde 1999, Francia encabeza una no demasiado inesperada revuelta contra ellas, justo cuando las partes finalmente están por poner sobre la mesa sus respectivas ofertas comerciales concretas. Y comenzar a negociarlas.

Ocurre que Francia nunca acompañó –con buena fe– esas negociaciones, desde que siempre ha procurado excluir del libre comercio a su propia producción agropecuaria, de modo de proteger a sus poco eficientes –y fuertemente subsidiados– productores nacionales.

Ahora ha conformado un grupo de trece naciones de la UE que se oponen a firmar nada con el Mercosur en el corto plazo. Con toda suerte de excusas. Al frente del grupo en cuestión aparecen no sólo Francia sino también Irlanda y Polonia. Son los tres países que, hasta ahora, aprovechan más en su propio beneficio el atrayente mercado europeo, para colocar en él sus productos agropecuarios sin demasiada competencia y con mucho proteccionismo a su favor.

La UE tiene, recordemos, un importante superávit en su comercio agregado con el Mercosur, que es del orden de unos 5.000 millones de dólares. Pero el Mercosur exporta unos 21 billones euros de productos del agro a la UE e importa de ella apenas unos 2 billones de euros en productos alimenticios. Poco, entonces.

Tratar de excluir los productos del campo de los países del Mercosur de las negociaciones con la UE en curso o de frustrar su posible colocación en el mercado europeo supone hacer fracasar las negociaciones en curso y continuar, desde Europa, dañando significativamente las exportaciones que son las más competitivas de América del Sur, como desgraciadamente ha ocurrido a lo largo de las últimas décadas.

Mientras España apoya que ellas puedan acceder a Europa, Francia sigue maniobrando para evitar que sus ineficientes productores tengan que enfrentar alguna vez la competencia externa.

El gran “pato de la boda” es ciertamente el sufrido consumidor europeo que, con las importaciones de alimentos desalentadas exitosamente desde hace décadas, de mil distintas maneras, paga mucho más caro por su alimentación. Y pierde nivel de vida.

(*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Tratar de excluir los productos del campo del Mercosur o de frustrar su colocación en el mercado europeo supone hacer fracasar las negociaciones.

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Tratar de excluir los productos del campo del Mercosur o de frustrar su colocación en el mercado europeo supone hacer fracasar las negociaciones.


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