Francia y Bélgica boicotean a ministra de Haider 

Continúa la ofensiva desatada en la Unión Europea contra la figura del político filonazi de Austria, Haider, al plantearse ayer el proceso de expulsión de los conservadores austríacos por haber pactado con la extrema derecha y convocó a una cumbre extraordinaria de jefes de gobierno y de partido para tratar la cuestión.

VIENA y PARIS (Reuters y EFE).- Los diplomáticos de Francia y Bélgica boicotearon en Viena un discurso de la nueva ministra de Exteriores de Austria, Benita Ferrero-Waldner, ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

«Sus asientos estuvieron desocupados durante el discurso», dijo el portavoz de la OSCE, Mans Nyberg, a Reuters.

La medida es parte de los esfuerzos de los 14 socios de Austria en la Unión Europea para aislar políticamente al país, luego de que llegó al poder un nuevo gobierno de coalición que incluye al ultraderechista Partido Libertad de Joerg Haider.

Ferrero-Waldner, miembro del conservador Partido Popular del canciller Wolfgang Schuessel, comparecía por primera vez ante el consejo permanente de la OSCE, integrada por 54 naciones, desde que asumió su nuevo cargo.

Austria ha ejercido desde enero la presidencia del organismo, que vigila los temas de seguridad y derechos humanos en Europa.

Si bien algunos países no siempre están representados en las reuniones rutinarias de la OSCE, dijeron diplomáticos, esta fue la primera vez que Francia y Bélgica han estado ausentes.

El nuevo gobierno de Schuessel, que incluye un número igualitario de miembros del Partido Popular y el Partido Libertad, tomó posesión el viernes 4. Haider, más conocido porque ha disculpado los crímenes de los nazis durante la II Guerra Mundial, no integra el gabinete.

En guerra con Chirac

A todo ésto, Haider acusó al jefe de Estado francés, Jacques Chirac, de ser «un enemigo de Austria».

«Considero a Chirac como un enemigo muy grande de mi país», afirmó Haider en declaraciones a Le Nouvel Observateur, tras lamentar que el mandatario francés «se haya expresado tan mal con respecto a nosotros».

La palabras de Haider salieron al cruce del anuncio efectuado por el gobierno francés sobre la posibilidad de endurecer las sanciones bilaterales contra Austria dispuestas por la Unión Europea (UE), debido a la participación en el gobierno austríaco del Partido Libertad.

Chirac afirmó que la UE «se construyó para permitir el respeto de una serie de valores que constituyen sus bases. Al no respetar algunos de esos valores, Austria se puso automáticamente en una situación de ruptura de ese contrato».

Añadió que «por primera vez desde que la Unión existe, un partido cuya ideología es extremista y xenófoba ingresó a un gobierno. No es un asunto sin importancia».

Por su parte, Haider prometió que «ahora que hemos alcanzado la cumbre de la vida política austríaca, me concentraré en corregir clichés en los que mis adversarios me quieren encasillar».

El enfrentamiento entre Haider y Chirac se exteriorizó también en el boicot expresado por diplomáticos franceses y belgas al discurso que la nueva ministra de Relaciones Exteriores de Austria, Benita Ferrero Waldner, pronunció en la OSCE.

«Los asientos de los representantes de Francia y de Bélgica estuvieron desocupados durante el discurso de apertura», dijo el vocero de la Osce, Mans Nyberg, a la prensa.  

El plan para los 100 primeros días

KLAGENFURT, Austria (EFE).- Joerg Haider se reunió en Klagenfurt, capital de Carintia, con los ministros de su partido para acordar el trabajo que efectuarán los próximos cien días.

Haider, que no forma parte personalmente del Gabinete del canciller federal y líder del Partido Popular (OEVP), Wolfgang Schüssel, anunció que el nuevo gobierno comenzará a trabajar intensamente de inmediato y no necesita los clásicos «cien días de gracia».

La vicecanciller, Susanne Riess-Passer, aclaró que los miembros liberales del nuevo Ejecutivo se concentrarán a partir de ahora sobre todo en las cuestiones del programa de gobierno, y no en las reacciones internacionales.

El ministro de Finanzas, Karl-Heinz Grasser, estimó que «la situación presupuestaria es realmente muy dramática» y que en relación a la estabilidad y los criterios de Maastricht, Austria es uno de los países que tiene la peor posición en la UE.

Aunque no quiso aún dar cifras, el ministro advirtió de que el déficit de este año será «muy alto».

Anunció su intención de aplazar por dos años la introducción de un impuesto a la especulación y dar así «una señal al mercado de capitales», al mismo tiempo que iniciará rápidamente el programa de privatización.

La ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Elisabeth Sickl, destacó la necesidad de reformar el actual sistema de jubilación, que según él ya no se puede financiar, y aseguró que los ciudadanos más débiles económicamente no deben temer las medidas previstas para sanear las cajas de seguros de salud, que incluyen el pago eventual de un porcentaje de hasta un 20 por ciento de las consultas y terapias médicas.


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