Freno de mano para Moyano

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“¿Adónde querés ir? Una cosa son los reclamos gremiales en los que coincidimos, aunque muchos de nosotros no exigimos sino pedimos en un esquema dialoguista que nos ha beneficiado todos estos años, y otra cosa es confrontar políticamente con la presidenta, que acaba de sacar el 54% de los votos y hoy tiene una popularidad cercana al 70”. Ni siquiera esta argumentación esgrimida por uno de sus hombres de mayor confianza pudo convencer a Hugo Moyano, de levantar el pie del acelerador del camión con el cual el gremio conducido por su hijo Pablo, embiste de frente contra la Casa Rosada. El taxista Oscar Viviani, primero y luego Juan Carlos Schimid, del sindicato de dragado y balizamiento, si bien admitieron que la relación entre Moyano y Cristina Fernández de Kirchner “está muy deteriorada”, abogaron por no romper “el puente de plata” que el grueso de la central obrera mantiene con Julio De Vido. Le pusieron un freno de mano. Es que, tras la muerte de Néstor Kirchner, el ministro de Planificación asumió la responsabilidad de servir de nexo y negociar el apoyo de los trabajadores organizados, clave en el sostenimiento del modelo económico y social en los dos primeros mandatos K. Schmid, moyanista si los hay, aclaró ayer que institucionalmente la CGT no dispuso ningún estado de alerta y se esforzó por acotar el conflicto a los camioneros de Pablo Moyano, quien no dejó ayer títere con cabeza en el gobierno e insistió en denunciar que “ya se inició el ajuste”. “Se le sale la cadena muy seguido”. Así retrucó uno de los “gordos” exponente de los 90, el lucifuercista Oscar Lescano, quien ante la rebeldía de Moyano padre, exhortó a convocar a un congreso confederal para marzo (tres meses antes de lo previsto) para reemplazar al camionero, que sospecha que el kirchnerismo después de haberlo “usado”, promueve causas judiciales en su contra, como las relativas a medicamentos adulterados o enriquecimiento ilícito. ¿La situación no tiene retorno?”, se le preguntó a Schmid. “Si el gobierno recibe a Techint, a la cúpula eclesiástica y a la mesa de enlace agropecuaria, no veo razón para que convoque de manera urgente a la CGT”, respondió. Con un contexto financiero internacional incierto y peligroso y una “sintonía fina” interna que contempla quita de subsidios, controles a las importaciones y al dólar y severos llamado de atención a compañía petroleras, los trabajadores sindicalizados mantienen en alto su propia agenda: participación en las ganancias empresarias (rechazado por la presidenta), adecuación del mínimo no imponible para alivianar la carga fiscal a los sueldos, suba de asignaciones familiares y devolución de dinero adeudado en concepto de obras sociales. Cristina, intransigente con Moyano, sí habría dado luz verde a De Vido para sentarse a negociar con la cúpula cegetista: subir el mínimo no imponible es una herramienta que aceptaría que se utilice para resguardar los salarios, siempre y cuando las convenciones colectivas no planteen, en el 2012, mejoras muy por encima del 20%. Eso descalabraría el propósito de ir acotando los índices inflacionarios.

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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