Fruticultura: “Cuando manda el mercado, desaparecen los más débiles”

Es medular para el sector que se modifique la paridad cambiaria, por el medio que fuere.



1
#

Recuperar la rentabilidad del negocio es primordial para que no continúe achicándose el universo de pequeños productores.

2
#

Darle valor agregado a la fruta para industria es una alternativa que merece atención.

El momento se puede describir rápidamente como preocupante, dada la pérdida de rentabilidad del sector, causada –en principio– por efecto de la suba de los costos internos ante el retraso cambiario. Sus consecuencias, fuerte endeudamiento en todos los eslabones de la cadena productiva, riesgo de desaparición de productores primarios y pérdida de calidad por deficiencias en las tareas culturales en las chacras. Se puede decir que es un diagnóstico fácil pero, objetivamente, si la aceleración de costos no se produjera o se modificara el tipo de cambio volveríamos a tener condiciones para desarrollar una política sustentable. Política que, a mi entender, debe reconocer que conviven distintas fruticulturas y por lo tanto las soluciones deben ser acordes con esta distinción. Si, por ejemplo, miramos el ranking de exportadores, en los cinco primeros lugares vemos que hay fruticulturas distintas; así, las empresas multinacionales tuvieron acceso a créditos internacionales con tasas bajas mientras las empresas criollas deben soportar tasas impagables y, además, algunas venden en los lugares de destino al consumidor final porque se compran ellas mismas, cuando otros deben someterse a intermediarios. Esto significa, obviamente, diferencias notables entre los que están más alto en la pirámide; vamos hacia abajo y vemos cómo el problema se acentúa. El productor primario, que entrega su fruta en “caliente”; luego el que guarda en frío, con algo más de defensa; el productor que se asocia, el que comienza a integrarse y accede a la cadena de comercialización, el que se integra y comienza a exportar y algunas variantes más presentan diferentes problemáticas y requieren soluciones con distintos alcances, algunos ya ni siquiera con problemas productivos sino sociales. En condiciones normales debería ser el camino de integración la política a seguir específicamente para el sector productor primario, pero hoy aun los que podrían ser ejemplos de integrados atraviesan serias dificultades. En este punto, desarrollar una política sustentable comienza por un cambio de actitud del Estado, nacional y provincial, y de todos los que forman parte de la actividad. Si los distintos sectores de la producción, que no son homogéneos como vimos, persisten en defensa de sus intereses sectoriales, si el Estado provincial traslada el problema a Nación sin proponer políticas propias, si la actitud del gobierno nacional se limita a subsidiar la actividad cuando aparecen los incendios (otra alternativa no le brindamos...), el mercado es el que manda y, cuando manda el mercado, desaparecen los más débiles y después los menos fuertes. Revertir esta situación implica peticionar a Nación que modifique la paridad cambiaria para la fruticultura por medio de la baja de retenciones, reembolsos, reintegros, baja de aportes patronales o de la manera que sea más conveniente; esto es medular. Solicitar, además, que continúe el apoyo de infraestructura pero con un programa coordinado con la provincia que incluya capital de trabajo y capacitación; de lo contrario, las instalaciones terminarán siendo alquiladas a grandes empresas. La provincia, por su parte, debe rápidamente diseñar y ejecutar un programa de venta de fruta comercial a comedores escolares y/o comunitarios de todo el país, buscando rentabilidad sin intermediarios para pequeños productores. Existen experiencias al respecto, habrá que actualizarlas y eficientizarlas: • Ampliar y potenciar el programa que está llevando a cabo el Ministerio de Producción, coordinado con Nación, de diversificación, que puede significar una salida para pequeños productores. • Desarrollar un programa con su correspondiente financiamiento para lograr la integración entre productores y/o entre productores y grandes empresas. • Coordinar con la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Nacional de Río Negro, el Ciati, el INTI, el INTA, el Invap, Altec, etcétera, un programa que genere alternativas para industrializar la pera y la manzana; tenemos el 45% de fruta de descarte con muy pocas opciones y bajo rendimiento. Estados Unidos, por ejemplo, no tiene un porcentaje de descarte muy inferior, pero por su espectro de industrialización obtiene un alto beneficio. Como complemento algunos temas merecen un análisis especial. Este año se produjo un acuerdo histórico entre gremios, gobierno, empresarios y productores para que tengamos una cosecha sin sobresaltos; sin embargo, un conflicto de los portuarios y luego de los trabajadores de las plantas de jugo complicó la situación. Es válido recordar que hace más de dos años que fue sancionada la ley 4501, nunca reglamentada, con el objeto de prevenir situaciones de conflicto en la cosecha. La misma establece que la Secretaría de Trabajo convocará a las partes el 15 de octubre de cada año para comenzar las discusiones salariales y, cumplido un plazo de 45 días, si hay acuerdo se homologará y si no lo hay se solicitará el laudo del Ministerio de Trabajo de la Nación. Aquellas asociaciones profesionales cuya naturaleza sea de jurisdicción nacional y requieran la paritaria en el ámbito del ministerio nacional podrán hacerlo pero en el plazo fijado por la ley y, de esta manera, todas las organizaciones sindicales habrán concluido sus negociaciones antes del inicio de la cosecha. De esta manera, no dependeremos de la buena voluntad de los dirigentes. En otro orden, debemos considerar el fondo antigranizo creado por la ley 4581, que fue impulsado por la Federación de Productores. Nuestro partido, en el seno de las comisiones legislativas y en el recinto, planteó a nuestro entender una propuesta superadora que consiste en disponer los montos ofrecidos por Nación y la provincia para la constitución del fondo con el objeto de bajar la tasa de prima de las aseguradoras llevándolas a niveles accesibles para los productores. Así, la Federación no tendría que hacerse cargo de la administración del sistema y ante siniestros de magnitud estaría afianzado el pago porque las empresas están reaseguradas. Creemos que este tema debe ser reconsiderado. He enumerado algunas medidas que me parecen prioritarias y están destinadas a recuperar la rentabilidad del negocio y principalmente a sostener un modelo de producción basado en pequeños productores, que significan un modo de vida de los rionegrinos, que generó muchos puestos de trabajo y que hizo grandes este Valle y esta provincia; seguramente habrá muchas más medidas y más inteligentes para tomar, sólo necesitamos reordenarnos y ponernos en acción. (*) Ingeniero. Exlegislador. Presidente del Congreso Provincial de Redes

ernesto epifanio (*)

OPINIÓN


Comentarios


Fruticultura: “Cuando manda el mercado, desaparecen los más débiles”