“Fue una experiencia enriquecedora, aunque nos pasó de todo”

La familia saltense que estuvo bloqueada en la ciudad de Potosí por una protesta social compartió con “Río Negro” lo vivido junto con otros 70 argentinos y algunos extranjeros.

Oscar Livera

CINCO SALTOS (ACE).- “Fue una experiencia enriquecedora, nos movilizó, aunque nos pasó de todo”; dijo ayer Maricarmen García, la integrante de una de las familias que quedaron varadas en Potosí varios días a consecuencia de los piquetes y protestas sociales que continúan estos días en esa zona de Bolivia. Maricarmen y su esposo iban de La Quiaca a Machu Picchu el 12 de julio cuando entraron en Potosí debido a que su hijo estaba descompuesto por la altura. En la ciudad supieron que estaban en medio de una pueblada, lo que no les advirtieron en los controles policiales. Tras cinco días de angustia y desamparo por no contar con respuestas ni recursos en un lugar lejano, integraron una caravana de 90 personas –70 de ellos turistas argentinos– que salieron trabajosamente de la ciudad sitiada por los “bloqueos cívicos”. Dijo que una vez en el Valle supo que fue el obispado de Viedma el que hizo gestiones para que pudieran salir del centro del conflicto. La caravana iba encabezada por dos curas y el rector de la Universidad de Potosí, que bajaban a hablar y negociar en cada bloqueo para sacar hasta Uyuni -una localidad fuera del conflicto- a los turistas varados: franceses, canadienses y 70 argentinos. “Todo esto nos cambió en cuanto a lo que uno puede conocer de un pueblo. Antes no teníamos contacto con los bolivianos, y conocimos allí gente muy sufrida que al mismo tiempo que no tienen nada, te ofrecen todo”, describió. De regreso en el Alto Valle desde el sábado, la familia Ferro – García se contactará con las familias bolivianas de El Arroyón que les hicieron llegar dinero a través de sus familiares, como así también “vecinos míos que ni conozco, pero que sus familiares llegaron al hotel en construcción donde paramos para llevarnos leche para los chicos, naranjas, abrigo y otras donaciones”, dijo. Por su parte, se puso a disposición de los “potosinos” para hacer conocer lo que estuviera a su alcance para contribuir con el cese del conflicto. Describió que la pueblada (que exige la presencia del presidente Evo Morales) se agravó en estos días y que desde las entidades intermedias buscan instalar una campaña para solicitar la mediación de la ONU firmando una carta en la dirección electrónica ttp://www.un.org/es/contactus/ “Allá están a punto de una guerra, cuando llegamos llevaban 19 días de reclamos. Cuando nos fuimos hubo represión. Es un pueblo muy unido para pedir lo que solicitan, cuando el jueves estuvimos en una movilización en la que nos acercamos a los medios de allá para pedirles ayuda para salir, mucha gente colaboró con nosotros cuando se enteraron que estábamos encerrados”. En todos los casos, explicó que en diferentes instancias desde su estadía hasta la salida los bolivianos les pidieron disculpas por estar en medio de un conflicto que les era ajeno. Explicó que conocieron petitorios en el que los mineros reclaman salud, educación, atención de un oncólogo, que los chicos que terminan sus estudios tengan un lugar donde trabajar. “Ellos sienten que sacaron toda la riqueza de la mina de plata, y que no regresó eso en servicios”, indicó. El matrimonio saltense forma parte de los equipos técnicos del intendente electo, Germán Epul, quien según dijo Maricarmen le brindó su apoyo, lo mismo que el gobernador Alberto Weretilneck y el ministro de Criminalística Ramiro Lucero. “El resto de la ayuda fue de la gente de a pie y del vicecónsul Fabián Saiz, que fue el que se preocupó por nosotros cuando salimos”, sostuvo. “Lo pasamos muy mal el día que llegábamos a Potosí e íbamos por los diferentes piquetes, perdidos entre los suburbios e inclusive nos querían romper el auto; así nos refugiamos en el hostal y desde allí comenzamos a pedir ayuda y gestiones para salir. Inclusive hubo una negociación de los dirigentes del Comité Cívico por Potosí el miércoles para que saliéramos, pero no pudieron convencer a los mineros que estaban en los bloqueos más duros. La iglesia nos sacó de allá y el intendente de La Quiaca nos recibió muy bien. No me queda una sensación mala. Fue duro en su momento, pasamos frío y hambre y nos quebraba que los chicos no tenían qué comer, fue duro cuando nos dijeron desde la Cancillería que estábamos solos. Cuando lo superás, esto pasa. Lo importante es que conocí un pueblo que ni me imaginaba”, finalizó Maricarmen.

La odisea de turistas saltenses en Bolivia


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Ver planes ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora