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Fuerte expansión de la iglesias evangélicas en la zona





Sólo en Roca hay 70 templos, y 140 en Neuquén.

ROCA (AR).- Gente que pasa por la vereda de una calle céntrica los mira de reojo. Cantan, bailan, rezan: tienen convicción y predicación.

Las iglesias evangélicas en la región se han convertido en un fenómeno en constante expansión. Tanto fue así, que hasta algunos miembros de la Iglesia Católica arremetieron el año pasado contra todas las religiones relativistas.

Sin embargo, esta crítica disparada desde un sector se da de bruces con las estadísticas.

En el Alto Valle -según datos suministrados por pastores de distintas ciudades- los fieles evangélicos activos representan casi un 5 % de la sociedad. Sólo en Roca hay en pie 70 templos distribuidos por el centro y los barrios.

Además, cinco radios de FM transmiten constantemente sus programaciones, canciones conocidas adaptadas al contenido religioso.

En Neuquén, unas 35.000 personas asisten a 140 templos y la concurrencia de feligreses en diez años aumentó un 200 por ciento. En Cipolletti, unas 6.000 personas de manera directa y 10.000 en proyección indirecta giran en torno de las actividades religiosas, sociales, educativas y de asistencia social de las diversas iglesias evangélicas en esa ciudad de 86.000 habitantes. En Zapala, alrededor de 3000 personas concurren a los templos de las 15 congregaciones que funcionan.

El Consejo Pastoral Evangélico de Roca asegura que el porcentaje de fieles que concurren a sus iglesias representa el 3 por ciento de los 86 mil roquenses, cifra que ronda en las 3.000 personas. Estos datos son significativos.

Gran parte de los feligreses evangélicos toman la actividad que desarrolla su religión como si fuese un trabajo, algo poco frecuente en otras corrientes cristianas.

«La diferencia que tenemos con los católicos es que un creyente evangélico es mucho más comprometido», aseguró un pastor de Roca al hacer referencia a los constantes cursos de perfeccionamiento que hacen sus pastores, las numerosas campañas para sumar fieles y la relación directa que tiene esa religión con los medios de comunicación.

Un discurso pragmático

El pensamiento protestante del cual surgió la Iglesia Evangélica ha venerado desde sus orígenes la cultura del trabajo. Fue esa corriente la que formó parte del proceso de conformación del capitalismo, por eso hoy su discurso pragmático logra llegar a la gente como si fuera la campaña publicitaria de una empresa.

Bajo este argumento, la iglesia Calvinista norteamericana y británica ve con buenos ojos a sus pastores que progresan económicamente en su iglesia porque es símbolo de trabajo. Por ello, el enriquecimiento de las iglesias está totalmente legitimado quienes aporta mensualmente una parte de sus ingresos.

Pero Dios no está aparte en todo esto. «Si queremos llevar la palabra de Dios a la gente hay que trabajar mucho, la gente esta cansada de que le digan lo que está bien y lo que está mal, nosotros tratamos de darles soluciones», confiesa un feligrés de Roca.

Este fenómeno está siendo estudiado por sociólogos quienes se han salido del enfoque teológico para concebirlo como un fenómeno más de nuestra sociedad.

Pero los límites del pragmatismo también los ha llevado a chocar con una acechanza extrema: el aprovechamiento que hace cierto sector político de esas multitudes para intereses electorales.

Fuentes consultadas aseguraron que el pastor Horacio Sánchez durante la última elección de junta vecinal del barrio Julio Corral cerró la campaña ante un considerable número de fieles en el templo «Misión del Señor» de una congregación evangélica. «No tengo nada con la profesión de la fe en cualquiera de las religiones pero me consta que hay un uso de la fe para perseguir fines políticos y todo el mundo sabe que hay pastores que funcionan como punteros», señaló a este diario Alejandro Gorsky, concejal del PJ roquense.

También, los comedores populares en los cuales trabajan algunas iglesias son otra veta que la dirigencia política ha visto con deseo. Aunque pocos saben los feligreses que se esconde detrás de estas maniobras en la distribución de las prebendas. Ellos sólo apuestan a la caridad.

Lo cierto es que el evangelismo cosecha más multitudes en estos tiempos de descreimiento político, apatía y desasosiego económico. En octubre pasado más de 300.000 feligreses de la doctrina evangélica se concentraron al pie del obelisco en Buenos Aires. Este fenómeno que se repite en otros ámbitos del país, esconde un juego de promesas mutuas.

El aumento de creyentes en la iglesia viene recompensado por promesas a los problemas sociales más convencionales. Ejemplos: campañas para dejar de fumar, beber o salir de las drogas. El programa de rehabilitación de drogadictos en Neuquén -Aser- invita a jóvenes que se encuentran debatiéndose entre la adicción y la estabilidad a concurrir a actividades evangélicas.

Andrea tiene 26 años. A los 19 entró al programa de rehabilitación por adicción a estupefacientes.

«Teníamos un grupo espiritual donde hablábamos de Dios, a l grupo asistíamos todos pero nadie nos obligaba a nada, eran muy abiertos. De todas manera cuando estás dentro del tratamiento es algo que lo necesitás. A mi por lo menos me ayudó a recuperarme».

Qué dice el Vaticano

El diccionario de la Real Academia Española, define a la voz «secta» como un «conjunto de creyentes en una doctrina particular de fieles a una religión que el hablante considera falsa». Para el Vaticano los evangélicos y otras cultos siguen formando parte de una corriente sectaria que podría causar algún peligro al cristianismo tradicional.

Así lo expresa el documento «Domius Iesus» firmado por el cardenal alemán Jozeph Ratzigner del Vaticano en setiembre pasado, que tuvo repercusión por el sutil totalitarismo insinuado en cada uno de sus párrafos, si por ello se entiende proscribir a una aparente minoría. En una parte remarca el carácter «único y universal» de la Iglesia Católica.

El documento arremete contra el «peligro» de las teorías «relativistas» que «tratan de justificar el «pluralismo religioso». A pesar de estas discrepancias, el evangelismo convoca, y eso lo evidencia el número de personas que se encuentran activas, 5 por ciento en la región (ver apertura).

Cabe destacar que el cardenal pertenece a un sector muy cuestionado del Vaticano. «Ratzinger no representa al pensamiento de la Iglesia Católica ni al Vaticano, ese documento fue en principio algo interno», aseguró Jaime Beli, cura del colegio San Miguel de Roca. (AR)

Un lenguaje militarista

Llama la atención el progresivo «militarismo» del lenguaje cotidiano que utilizan los feligreses de la comunidad evangélica para nombrar a sus actividades. Palabras y frases como «trabajo en células», «ejército del señor», «soldados de Cristo» o «cuartel del señor» son consignas y frases de uso frecuente.

Todavía no está muy claro en qué parte de la historia se produce la contaminación del lenguaje entre la religión y la guerra. Se supone que la conquista de América no fue solamente un proceso evangelizador sino también una batalla cultural.

Un pastor de Roca al ser consultado sobre cómo hacían los creyentes para preparar la ceremonia de los domingos dijo: «Nosotros trabajamos en células». Consiste en realizar reuniones familiares en pequeños grupos por toda la ciudad donde se delinean las estrategias y los trabajos para el domingo. (AR)

Una manifestación de las clases populares

Hay un dato que no puede ser pasado por alto. 70 de 100 personas que concurren a los templos en la región son indigentes. Esto supone una estrecha relación entre clases populares y evangelismo que se da en menor grado en otras religiones. El antropólogo Guillermo Gutiérrez, Director del Instituto Cordillerano de Estudios y Promoción Humana (ICEPH) de Bariloche, da su visión sobre el tema.

¿Cual es el motivo por el cual la gente se interesa en cuestiones espirituales ya que cada vez más el mundo gira sobre lo material?

No sobre lo material, sino sobre un modelo capitalista que va desnudando su esencia. Una característica central de este sistema es la exclusión masiva. Y ellos conforman el gran contingente de los que buscan algún camino que les permita seguir sintiéndose humanos.

En ese sentido, el fundamentalismo religioso no sólo es alienación sino también contención, y seguirá atrayendo adeptos en la medida que haya desintegración social.

¿Qué diferencia discursiva encuentra en la Iglesia Católica y la Evangélica?

Hablamos de «evangélica» en el sentido de las iglesias fundamentalistas: pentecostales, en especial.

Hay tres núcleos discursivos en los pentecostales que los hacen fuertemente atractivos para los sectores populares, en especial para las poblaciones aborígenes:

1) su reafirmación del milenarismo, que se identifica plenamente con las tradiciones religiosas indígenas;

2) su esencial lenguaje popular y la organización «de base»: los pastores surgen de la misma congregación, barrial o de la aldea.

3) la vida templaria: la máxima expresión de la unión congregal se da en el templo, y en la ceremonia que incluso desemboca en el éxtasis expresado en «lengua» o en cánticos y exclamaciones colectivas. El discurso católico, en cambio, está contenido por el aparato burocrático; el cura es designado desde arriba; la confesión sigue siendo un acto individual y secreto. Mientras que entre los evangélicos en esa expiación pública y catarsis colectiva se afianzan lazos solidarios.

¿La tendencia es de una minoría o es un fenómeno social?

Nos guste o no, el pentecostalismo y otros cultos evangélicos son una manifestación de las clases populares. A pesar de su propio discurso, expresan a los pobres, los marginados y los desesperados . Es un fenómeno social que aumentará en toda América Latina, conforme este sistema se haga más y más inhumano. Pero tampoco hagamos reduccionismo: el fundamentalismo religioso no sólo es un instrumento de compensación, ante la crisis. También es una forma de satisfacer la permanente necesidad de espiritualidad de los pueblos que busca nuevos caminos.


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