Fuerte tensión frente a la Casa de Neuquén

Un amplio dispositivo policial impidió que se acercaran al lugar

Por Redacción

BUENOS AIRES (ABA).- «Ahora sí, se arma. Preparate que se arma», le dijo un policía de civil a otro, mientras una veintena de uniformados se encolumnaba para evitar que un grupo de manifestantes venciera a golpes de palos el vallado y avanzara hacia la Casa de Neuquén.

A las dos menos cuarto de la tarde, en la esquina céntrica de Maipú y Rivadavia fue el momento de mayor tensión, pero la situación no pasó a mayores porque los militantes radicalizados fueron minoría.

Apenas se incrementaba la posibilidad de un desborde, los veinte policías de una esquina se movilizaban hacia la otra para engrosar la custodia.

De acuerdo con lo relatado por quienes trabajan en las adyacencias del lugar,fue la primera vez quese cortó toda posibilidad de acceso (incluso caminando) a la cuadra donde se ubica la representación provincial. Sólo se les permitió circular a los empleados de una entidad bancaria y de la Comisión de Regulación del Transporte cuyas oficinas lindan con el sitio en cuestión.

La Casa de Neuquén mantenía ayer sus persianas grises completamente cerradas, mientras dos filas de personal policial custodiaban el edificio. En tanto unos veinte agentes se ubicaron en cada una de las esquinas.

«El objetivo es evitar desmanes y que no haya daños en la Casa de Neuquén», afirmó el jefe del operativo que se identificó como inspector Daniel Avelleda.

Una periódica estampida de bombas de estruendo, acompañada de cantos agresivos contra la policía, hacía aparecer la sensación de un eventual descontrol.

Pero fue más una muestra de fuerte indignación por la muerte de Carlos Fuentealba (no se divisó a ningún manifestante con su cara cubierta) que de violencia contenida. La Voz Estudiantil, Frente Unidad Popular y MP 29, fueron algunas de las banderas que flameaban en las esquinas, aunque también fue evidente la concurrencia espontánea.

Apenas pasadas las once de la mañana, el responsable del operativo instruyó a una decena de civiles para que se dirijan a la movilización que se realizaba a dos cuadras de la Casa de Neuquén, mientras otros diez se movían en el lugar al compás de sus pares uniformados. Avelleda comentó que es normal que personal de seguridad sin identificación (él tampoco la tenía) se ocupe de tareas de disuasión.

A las 15, la zona se descomprimía y se mantenía rígido uno solo de los vallados. A mitad de cuadra, en Florida llegando a diagonal Norte, una joven rubia, abstraída del contexto le susurraba a su amiga: «¡Somos consumistas los argentinos!» Llevaba en sus manos una caja de zapatos nuevos.