G20: una vidriera global que no soluciona la coyuntura



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Familia. La tradicional foto protocolar reunió a todos menos Merkel, demorada por complicaciones en el vuelo.

“No se pudo reducir la inflación hasta una cifra de un dígito. Tampoco se alcanzó la ‘pobreza cero’. Pero al menos se logró que ‘el mundo’ ponga los ojos en Argentina. Hemos vuelto al mundo”. Esa tal vez haya sido la secuencia que motivó las lágrimas del Presidente Mauricio Macri en el cierre de la gala ofrecida a los mandatarios de los países más importantes del globo, que asistieron al G20 organizado en nuestro país.

La importancia que se otorgó oficialmente a la cita, guarda relación con algunos hechos objetivos y con las sensaciones propias de un gobierno que se auto percibe en medio de la crisis económica.

Entre los datos objetivos, vale destacar que nunca antes en la historia los principales líderes globales habían pisado suelo argentino de forma simultánea. Semejante privilegio es inédito para un gobierno argentino. Una vidriera de proporciones planetarias que coloca al país, al menos en la foto, codo a codo con las principales potencias. La responsabilidad de organizar el encuentro se asigna periódicamente a los países miembros, en orden alfabético. Así como el azar benefició al kirchnerismo con la cotización de la soja más alta de la historia, la suerte cayó esta vez sobre el Presidente Macri, que disfrutó de una reunión en la que se sintió mucho más cómodo que cuando debe oficiar de anfitrión de los sindicatos o las cámaras empresarias nacionales.

Desde el aparato de comunicación oficial, intentaron mostrar un gobierno exultante y exitoso, capaz de lograr una organización sin fisuras para un evento de primer mundo y de entablar relaciones políticas con los jugadores más importantes. De hecho, es innegable que a diferencia de lo observado años anteriores en países del primer mundo, el evento transcurrió sin mayores desmanes ni disturbios.

Sin embargo, una vez que las luces se apagaron, los aviones presidenciales partieron, y los escuadrones de seguridad e inteligencia se retiraron del país, el saldo real en términos económicos para Argentina, es verdaderamente marginal. El Presidente logró firmar numerosos acuerdos con sus pares de China, Francia, Rusia y Alemania. Sin duda es una buena noticia. Pero la llegada concreta de la lluvia de inversiones con la que soñaba el amanecer macrista en 2016, está mucho más ligado al clima de negocios y la coyuntura macroeconómica del país, que a un efímero acto protocolar, por más trascendencia global que tenga.

La ausencia de una agenda política y económica propia para conducir la cumbre, hizo que el liderazgo ejercido sea meramente el de mediar entre las disputas que ostentan entre sí los países más grandes del mundo. Lejos de imponer un temario signado por los problemas argentinos o latinoamericanos, la agenda estuvo atravesada por la guerra comercial entre EE.UU. y China, por la posible relación de Rusia con el asesinato de un periodista en Ucrania, o por la evidente incomodidad que generó en los mandatarios la presencia del Príncipe Saudí.

El éxito mayor, es quizá el consenso alcanzado para el documento final, donde la tensa convivencia de los mandatarios, pudo finalmente traducirse en un acuerdo respecto al rumbo global.

Qué es, qué representa y qué rol juega Argentina

Corría el año 1999 cuando en una reunión de ministros de finanzas del G7, se identificó la necesidad de contar con una mesa de discusión global más amplia y representativa. Pero fue recién en 2008 cuando luego de la crisis financiera global, vio la luz lo que hoy se conoce como G20.

Se trata del foro de cooperación económica más importante del mundo. Está conformado por la Unión Europea y 19 países: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía. En conjunto, representan el 66% de la población mundial, el 75% del comercio internacional, y el 80% de las inversiones globales. El producto bruto global es de u$s 80,6 billones. De ese total, el 75% (u$s 69,2 billones), está representado en la mesa del G20.

Claramente, Argentina es en la actualidad el país más chico del grupo en términos económicos y políticos. Es el que ostenta un mayor nivel de Deuda/PBI, el de mayor pobreza, mayor inflación, y menor producto bruto. En términos relativos, la economía argentina es 30 veces más chica que la de EE.UU., 19 veces menor a la de China, 7,6 veces menor a la de Japón y 5,8 veces más chica que la de Alemania. Además, existen países con mayor desarrollo y mejor performance económica, que no forman parte del Foro. Es el caso de España o Suiza, por citar solo un par de ejemplos.

La pregunta de muchos es entonces, cuáles son las credenciales argentinas para sentarse a la mesa de los grandes. La respuesta hay que buscarla en un acierto diplomático del menemismo en su ocaso. Una gestión que permitió más tarde a Cristina Fernández exhibir su oratoria pro latinoamericana frente a los líderes mundiales durante la década pasada, y a Mauricio Macri hoy, posicionarse como actor global de cara al mundo y como líder político a nivel interno.

“Nunca tuvimos la relación con el mundo que tenemos ahora. Nunca la Argentina tuvo el nivel de atención que tiene ahora. Eso no significa que hayamos resuelto nuestros problemas” manifestó el Presidente en conferencia de prensa al otro día de finalizada la cumbre. Efectivamente, como si la carroza se hubiera convertido en calabaza a la medianoche, menos de 24 horas después Unicef dio a conocer que el 48% de los niños en Argentina son pobres, el riesgo país llegó a 726 puntos, el dólar volvió a superar los $39, y el oficialismo tuvo serias dificultades para imponer el temario en las sesiones legislativas extraordinarias convocadas por el Poder Ejecutivo.

Agridulce es el sabor que deja la cumbre. Para el libro de anécdotas, quedará en el archivo como la ocasión en que Argentina recibió al mundo en el living de la casa, y salió airoso de la cita. En los registros de la realidad, será recordada en cambio como una opulenta y glamorosa fiesta de países ricos, recibidos por un anfitrión de clase media que quiere pertenecer, pero se halla en serios problemas financieros.

Plenario. Los mandatarios expuesieron en la mesa de debate.

Datos

Anfitrión. El presidente Macri se mostró exultante con la cita.

“Sería importante avanzar a una mayor integración entre el Mercosur y la UE aunque sabemos nuestras diferencias en temas agrícolas”.
Emmanuel Macron, primer ministro de Francia

“Todos esperaban que fuera un fiasco y gracias a la genialidad argentina resultó ser uno de los mejores G20 que he visto”.
Christine Lagarde, directora ejecutiva del FMI

“Estados Unidos trabaja junto a los otros líderes del mundo para asegurar un comercio justo y equilibrado”.
Donald Trump, Presidente Estados Unidos

“Los productos argentinos están encontrando cada día más acogida entre los consumidores chinos”.
Xi Jimping, Primer Ministro - República Popular de China

“Nuestra posición sobre Malvinas no ha cambiado. Pero lo que ha cambiado es que hemos visto mejores relaciones con Argentina”.
Theresa May, primera ministro del Reino Unido

“En dos palabras contesté a sus preguntas [las de Donald Trump] relacionadas con el incidente en el mar Negro”.
Vladimir Putín , Presidente Rusia

Datos

30 veces
La diferencia de tamaño entre el Producto Bruto Interno de Argentina y el de Estados Unidos.
75%
de Producto Bruto Global está representado en la mesa del G20.

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