Gaturro de colección,

A partir de mañana las historietas del gato más ácido y famoso llegan a los lectores con la mejor selección de sus tiras.Entrevista con Nik, el padre de la criatura.




Con más de dos millones de publicaciones vendidas entre libros de aventuras, de juegos, didácticos y cómics, una película que superó los 600.000 espectadores y seis millones de usuarios registrados en internet en Mundo Gaturro, el gato al que su autor define como observador, reflexivo, independiente y con alma de antihéroe llega a los lectores de “Río Negro” con el formato que mejor conoce y que más le gusta: la historieta (ver recuadro). El creador del personaje es Cristian Dzwonik, más conocido como Nik, un humorista gráfico que aporta su visión de la realidad en el diario “La Nación” desde 1992 y en la revista “Noticias” desde 1994. Éste fue su diálogo con “Río Negro”.

–¿Qué van a encontrar los lectores en las historietas?

–La colección principal, la más conocida. Con la mejor selección de las tiras cómicas de los últimos diez años de Gaturro.

–¿Cómo definís a Gaturro? ¿Se parece a vos?

–Gaturro es una especie de álter ego. Siempre me gustaron los gatos, desde chico, esa cosa tan felina, ese andar escudriñando, curioseando, pareciera que miraran y pensaran alguna maldad, a diferencia de los perros, que son más falderos y chupamedias. Gaturro es un antihéroe, a veces tiene la autoestima baja, a veces alta, tiene un amor imposible, en la escuela le va mal, va a la oficina del padre y no pega una, insiste en conquistar a Ágatha y tampoco pega una. Es la historieta que me hubiera gustado leer, la hago pensando en todos. Por esos misterios de la historieta alcanza a los chicos pero también a los padres, que la encuentran entretenida y con ella incentivan la lectura en sus hijos. Me gusta eso, en una época en la que los chicos pasan tanto tiempo con medios electrónicos.

–¿Tiene algo de gato y algo de turro?

–(Se ríe) Es un juego de palabras que ofrecía una rima poco común y formaba una palabra nueva. Es cierto que tiene algo de lunfardo, de pícaro, de travieso, pero no fue pensado con esa intención. Desde chico me gustaron los juegos de palabras. Y la terminación me permitió jugar con los nombres de toda la familia del tejado, como Gaturrín, Mamurra y los otros.

–Volvamos a su parecido con el autor...

–Primero en esta forma de ser observador, de hacer reflexiones, a veces bobas a veces más pensantes. Nos parecemos en el alma gatuna. Los gatos son metidos para adentro, independientes, nunca se sabe para donde van a salir. Y como te decía, en el alma de antihéroe, en contraste a esos personajes a los que le sale todo bien. Los dos podemos hablar de conquistas frustradas... debe venir de mi infancia, de mi adolescencia, del miedo al rechazo de alguna Ágatha que debe haber andado por ahí. Y también en el sentido del humor, en buscar hacer la vida más divertida.

–¿Qué impacto buscás en los chicos?

–De chico leí mucho. Y todas esas horas de lectura quiero devolverlas a las nuevas generaciones. Para que también asocien pasarla bien a los libros, a los juegos de palabras. Si lo audiovisual es lo predominante, no recrean, viene todo hecho, ya contado, ya pensado, ya filmado. Y una historieta es una película inconclusa, un story board. Y hay que pensarla, completarla. Son mecanismos sobre los que trabajan los psicopedagogos: jugar con las palabras, unirlas a las imágenes, trabajar, conceptualizar. Así, la interacción con el texto es mucho más amena. (Redacción Central)

Más datos en www.gaturro.com


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