'Gauchito' quiere ser el primer cohete espacial argentino

Del proyecto participan varios neuquinos.



NEUQUEN (AN).- Jorge Lässig es un ingeniero que se permite soñar y hacer proyectos: cercanos, y de los otros. Desde hace un tiempo, el ingeniero espía al cielo para hacer más anchos esos sueños que se hacen proyectos. Así, junto a su colega neuquino Alejandro Alvarez, Lässig, ocho científicos locales y tres docenas de investigadores de otros puntos del país, se propusieron hacer un cohete espacial que esté en condiciones de pelear por el premio de diez millones de dólares que ofrece la fundación internacional X-Price. ¿Muy loco? Claro.

La organización promueve el desarrollo de tecnología aeroespacial sin aportes gubernamentales y dispone de los diez millones verdes para quien haga volar en dos oportunidades un cohete espacial bajo determinadas condiciones y a más de 100 kilómetros de altura.

Detrás de esa quimera se embarcaron en pos del diseño y la construcción de “Gauchito”, que irá por la estrella de ser el primer cohete espacial argentino. Los dueños del proyecto tienen otro desafío: conseguir los dos millones de dólares que hacen falta para su construcción.

-¿Puede un país que hace apenas un tiempo casi se cae del mapa desarrollar tecnología espacial? -preguntó este diario.

– “Claro que se puede, ése es nuestro desafío, nosotros podemos, queremos demostrar que esto no es una utopía”, -responde Lässig, un ingeniero aeronáutico que es docente de la UNC y quien hace unos años -en conjunto con colegas y estudiantes- logró que la NASA pusiera en el espacio cinco experimentos locales. Se pudo. “Este es un proyecto, digamos privado, que tiene alguna relación con aquel proyecto pero que estamos haciendo en forma particular”, aclaró el investigador.

El desafío de X-Price por los diez millones de dólares no es sencillo. Y en la pelea por ser los primeros en alcanzar los 100 kilómetros (con un cohete tripulado cayendo en el mar), hay 43 grupos inscriptos, algunos de ellos fuertemente 'esponsoreados'. Es más, esta semana, es posible que uno de esos grupos -conformado por estadounidenses- cumpla el primer paso de la competencia. Tengan suerte o no, el 3 de octubre, un grupo de canadienses irá por su chance.

“Creemos que en dos años estaremos en condiciones se realizar el primer vuelo sin tripulantes, obviamente en todo esto el aporte económico es determinante”, explicó Lässig. Los exámenes previos fueron exitosos y el traje espacial ya está listo.

-¿Piensan que pueden llegar a ganar?

-No, no pensamos en eso, el tema para nosotros es el desafío, el poder hacerlo. En cualquier momento, alguien va a conseguir los diez millones. X-Price lo sabe y tiene previsto incorporar otros reconocimientos para alentar a quienes estamos detrás de conseguir el objetivo -agregó.

“Esta fundación, en el siglo pasado, fue la que estableció un premio para el avión que cruzara el oceáno Atlántico; ese hecho hoy está en la historia de la aeronáutica y nosotros queremos, de alguna manera, hacer historia, mostrar que se pueden hacer cosas”, fue más allá.

Infograma: El vuelo por el premio X- Prize (Hacer clic acá)

Nota asociada: Infograma: El vuelo por el premio X- Prize (Hacer clic acá)  

Infograma: El vuelo por el premio X- Prize (Hacer clic acá)


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