Gendarmería encontró tres huellas dactilares nítidas

Los peritos le entregaron el informe al juez Juan Torres. Una de las huellas está con sangre, por lo que no fue anterior al asesinato. Dicen que las podrá cotejar Criminalística en Cipolletti.





CIPOLLETTI (AC).- La tapa de la mochila del inodoro que fue utilizada para ultimar a la bioquímica cipoleña Ana Zerdán siempre fue considerada «clave» para llegar al asesino. Y ahora mucho más.

El martes, el jefe de los peritos de Gendarmería Nacional, Rogelio Maggiolo, le entregó al juez Juan Torres el resultado de la pericia realizada sobre este elemento de prueba. La conclusión fue que de una de las tres huellas nítidas halladas en la tapa, fue plasmada «con sangre». Esto significa que no estaba antes de que la mujer fuera atacada en el interior del laboratorio de análisis clínicos.

Los gendarmes no hicieron esta vez el trabajo de cotejo e identidad de los rastros como en los casos de la masacre y Del Frari, donde lograron ponerle nombre y apellido a los sospechosos. El juez les pidió únicamente que le dijeran si las huellas eran anteriores a las manchas de sangre o no, y si las mismas fueron puestas sobre la sangre o con sangre.

La tapa de la mochila del inodoro estaba bastante ensangrentada y se prestaba a confusión. «Anteriores era imposible porque la sangre cubre las huellas. Había huellas con sangre», le explicó Maggiolo a «Río Negro».

El perito dijo que los rastros encontrados son aptos para el estudio e identidad. Si bien ellos no hicieron el cotejo porque el magistrado no se lo pidió, Maggiolo explicó que el trabajo podrán realizarlo en el Gabinete de Criminalística de Cipolletti.

Esta fue la última tarea que los gendarmes tenían que realizar a pedido del juez Torres. Comenzaron con el caso de la masacre (donde dieron la identidad de David Sandoval a las huellas con sangre halladas en la escena del crimen), siguieron con Del Frari (donde también por un rastro con sangre apuntaron al preso que fue asesinado, Enzo Pérez) y finalmente si

guieron con la investigación de la bioquímica.

Ana Zerdán fue asesinada el 18 de setiembre de 1999. Su cuerpo apareció en proximidades del baño de su laboratorio de análisis clínicos de Cipolletti. La mujer fue maniatada y amordazada con tiras hechas con su propio delantal, y tenía la cabeza destrozada a golpes. El asesino utilizó la tapa de la mochila del inodoro para matarla.

Por este caso estuvieron detenidos el concubino y el hijastro de la víctima, pero ambos recuperaron la libertad por resolución de la Cámara Primera del Crimen. Actualmente no hay ningún sospechoso tras las rejas.

El caso estuvo prácticamente dormido hasta febrero de este año, cuando Torres -que también investiga el triple crimen y el caso Del Frari- decidió darle participación a Gendarmería.

Los peritos se llevaron la tapa de la mochila donde detectaron unas 15 huellas, no todas aptas para el cotejo. De esa cantidad, «tres eran bien nítidas, y una de ellas estaba con sangre», dijo Maggiolo.


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