Gerardo Young: “Nisman es alegoría a lo oscuro de la política”

El autor de “Código Stiuso” coloca en su libro blanco sobre negro los espacios más sórdidos de la enferma relación entre la política, el poder todo y los servicios de inteligencia, mundo en el que se sacude -con identidad propia y aún en construcción- la muerte del fiscal Nisman.



ENTREVISTA

– El paso de Jaime Stiuso por historia es largo: más de 40 años en la SIDE. ¿Qué dice ese atravesar la historia acumulando y manejando poder? – Dice cómo se puede borrar, audacia mediante, el cruce de la tajante línea que divide dictadura de democracia. Stiuso ingresa a la SIDE en democracia, crece en dictadura y acelera la construcción de su poder y lo consagra con el retorno de la democracia siguiente. – De la lectura de su libro emerge una conclusión: El instrumental -por llamarlo de una forma- con el que trabaja es simple, práctico. No hablamos de ética, sino de prácticas concretas. Se repite y repite. ¿Esta es una lectura muy reduccionista del estilo Stiuso? – De ninguna manera. Siempre se manejó con las mismas normas: el secreto, la extorsión, seguimientos de los rivales de turno, pasión por las escuchas, y muchos etcéteras más. – ¿La política, los tiempos, iban por la autopista y el siempre pispiando desde la colectora? – Toda política de cloacas no reconoce ni colores políticos, ni tiempos partidarios. Es… simplemente es. Y la política toda lo dejó hacer. – ¿Miedo? – Y… hay un dato importante: cayó Stiuso, entonces toda la dirigencia habla de Stiuso. En más de 30 años de democracia el único que puso su nombre sobre la mesa fue Beliz, y Néstor Kirchner lo echó… – Tienta a referenciar el caso con el de la política norteamericana en relación a John Edgard Hoover, casi medio siglo en el puente del FBI… – Más que tentar, una necesidad que estalla por sí sola. – En el libro usted señala que la muerte del fiscal Nisman es la muerte de Stiuso, de su poder: “Si tenía alguna posibilidad de volver a su oficina y su poder, eso se evaporó”. ¿Esta mirada lo desliga a Stiuso de responsabilidades directas en la muerte del fiscal considerando que él también perdió con esa muerte? – Yo creo que estaba en sus planes volver a la SIDE. Quizá no con el poder que había tenido, pero influir desde la experiencia. Incidir incluso sabiendo que quizá incidiría cada vez menos… Era su trabajo, lo único que sabía hacer. Pasa mucho en el mundo de la inteligencia eso de volver y volver… – ¿El caso del general americano Vernon Walters? – Paradigmático en ese sentido, sí, sí… – ¿Por dónde comenzar a reflexionar esta “muerte” de Stiuso como resultado de la muerte de Nisman? – Mirando la muerte de Nisman como alegoría de todo un mundo de poderes invisibles que nos gobiernan. Esta es una reflexión que me hizo un fiscal compañero de Nisman en estas semanas, es una reflexión muy potente. La muerte de Nisman es alegoría a lo oscuro de la política. – Retrocedamos: ¿entonces Stiuso no mató a Nismam, mirada que el gobierno mantuvo por largo tiempo? – Creo que hubiese sido suicida para él mismo ir por ese camino. O un pésimo mal cálculo… – ¿Lo mataron o se suicidó, inducido o no? – Me inclino por el suicidio por decisión propia. Puede haber habido un mal cálculo… quizá. O pueden haber sido enemigos de Stiuso para complicarlo… quizá. Pero no me parece, al menos a hoy, que la muerte esté relacionada con tramados conspirativos. – ¿Habló con Stiuso en el camino de escribir el libro? – No. Hablé, sí, una vez en los ‘90 por el caso AMIA y alguna otra vez por teléfono. – ¿Siempre escapó a los medios, no? – No los entiende. Él tiene su mundo. Nunca le interesó que se supiera que estaba. Él estaba… – Su libro ratifica la creciente convicción de que escribir ciertas historias requiere de ciencias auxiliares como la psiquiatría. ¿Las personalidades de Stiuso y Nisman no revelan esa necesidad? – Y… son complejas. Especialmente la de Nisman. La de Stiuso, cuando uno explora su personalidad, detecta rápido cómo está estructurada. ¡Pero Nisman! Es una personalidad muy débil para sobrellevar el proceso en el que estaba. – ¿Es tan así -como dice el libro- que ya en el 2005, a cargo del caso AMIA, lo ganaba el miedo? – Sí. Hay dos elementos a tener en cuenta en relación a su personalidad. Era un muchacho judío del barrio de Once que trabajaba en tribunales, se recibió de abogado y que tenía prefigurado un destino de carrera judicial. Pero en el andar: AMIA. Terrorismo, servicios de inteligencia, amenazas, ingresar en una lista de fanáticos iraníes… y los servicios que alimentan ese mundo: custodias, armas, paranoias. Y entonces el miedo que se instala y forja identidad cotidiana. Era un mundo en el que vivía Stiuso desde los 18 años… un mundo de códigos. De ahí el título de mi libro. Pero Nisman no estaba preparado para eso. – Pero una lectura prolija de su vida en los últimos años habla de cierto de gusto por ser protagonista. ¿O no? – Bueno, viajó mucho. Conoció figuras, poderes importantes, habló, habló. Pero siempre calado por el miedo… – Cuando Patricia Bullrich le dice “bajá un cambio” en relación al imaginario que Nisman se forjaba sobre su denuncia sobre Cristina, ¿Qué lectura cabe de esa sugerencia? – Eso, “bajá un cambio”… Un desborde de imaginaciones que merecía ponderaciones. – ¿Se ratifica que en la elaboración de la denuncia de Nisman es evidente la mano de Stiuso? – Sí, claro. – ¿Lo usaron a Nisman? – En las cloacas del poder siempre sucede de todo. Hay que leer el libro para darse cuenta… Déjeme pasar un aviso. – Una más. ¿Entonces Néstor Kirchner era muy fiestero? Lo dice usted en el libro. – No lo digo así, no. Lo digo en relación a la razón por las cuales Cristina desprecia y saca de la SIDE a “Paco” Larcher, que era el hombre de confianza de Néstor para manejar la inteligencia. Cristina reacciona desde problemas de alcoba. Ella sabe que Larcher era, desde muy lejos, compañero de Néstor de aventuras de noche… un Néstor que se sabe que tiene una secretaria que es algo más que una secretaria. Y “Paco” cubre…Y Cristina lo odiaba… > Rosas, Roca, Perón… Stiuso “Y sí… tiene razón”, señala sonriendo Gerardo Young a “Río Negro”. Y acota: “Sí, sí… buen encuadre. Nada forzado. Sí, sí, junto con Rosas, Roca, Perón, Jaime Stiuso es uno de los poderes que por mayor tiempo han influido en la política argentina… 20 años Rosas, 25 o más Roca, 60 Perón… Pero claro, todos ellos con fuerzas propias, partidos, política pura. Buena o mala, pero política. Y Stiuso con recursos, un escritorio, líneas telefónicas, grabadoras, pinzas, cables, cámaras, filmadoras… Poder sin convocar a Plaza de Mayo… Poder desde sombras y neblinas”. El seductor “Código Stiuso” es un libro sobre el poder que se construye desde la entrañas más sutiles y cínicas del poder político. Las entrañas de los servicios de inteligencia. En esa línea, el trabajo de Young se enlaza con la mejor bibliografía sobre el mundo de esa actividad: las investigaciones de Genrikh Borovik, Jim Garrison (fiscal inmortalizado por Kevin Costner en “JFK”, Howard Hunt (hacedor de Watergate) o Tim Weiner, de “The New York Times” en “Legado de cenizas”. Como ellos, Young fue tejiendo su investigación. Con un estilo signado por la economía de palabras. Sintaxis con giros respetan al lector al hacer de la prosa inteligente, rápida, una invitación a seguir y seguir. No dejar el libro. O no ver la hora de volver al libro. Y con una aplicación muy inteligente de la metáfora, el autor formula un inmenso aporte a la historia argentina más cercana. La que late intensamente. Y que ayuda a desbrozar el mundo cloaca que define mucho a la política.

CARLOS TORRENGO | carlostorrengo@hotmail.com


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