Gobernadores radicales aportarían funcionarios a Kirchner

El gobernador rionegrino, Miguel Saiz, advirtió que "si no redefine el rumbo y acierta en el camino a seguir, el radicalismo puede quedar al borde de la extinción como fuerza nacional". Prometieron una oposición constructiva y no descartan



BUENOS AIRES (ABA).-Los seis gobernadores radicales, encabezados por Julio Cobos (Mendoza), dijeron ayer estar dispuestos a aportar dirigentes radicales al Ejecutivo nacional, y acordaron organizar una "oposición constructiva" a la administración de Néstor Kirchner.

El vocero de la "cumbre" fue el mandatario mendocino, Julio Cobos, acompañado de sus pares de Río Negro, Miguel Saiz; de Corrientes, Ricardo Colombi; de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral; de Chaco, Raúl Nikisch, y el santiagueño Gerardo Zamora.

El condimento especial del encuentro fue vislumbrar la reacción política de los hombres fuertes de la UCR tras las recientes elecciones parlamentarias, y cuando coexisten dos alas dentro del partido centenario en relación al kirchenrismo: Una acuerdista, y otra que plantea recobrar un rol opositor "sin patear el tablero".

Cobos (al tiempo que negó haber sido tentado para ocupar un cargo en el gobierno nacional) rechazó que el radicalismo pueda sumarse al Frente por la Victoria, aunque advirtió que "cada distrito tiene su realidad y el partido está abierto a unirse a otras fuerzas".

En relación al poder ejecutivo "se preservará la relación institucional", acotó Cobos.

El lunes corrió una fuerte versión acerca de que el rionegrino Fernando Chironi pasará a ser el jefe de la principal bancada de oposición en la Cámara de Diputados, en relación a lo cual los gobernadores indicaron que las chances son altas, sin descartar la posibilidad que ese rol sea cumplido por Angel Rozas, quien dejará en diciembre la presidencia de la Convención Nacional.

En otro orden, también se abordaron cuestiones económicas (por Río Negro estuvo su ministro de Economía, Pablo Verani) con la coincidencia acerca de la necesidad de una transformación de los planes jefes y la recuperación de lo que las provincias perdieron a partir de la firma del pacto fiscal de 1992.

Para Saiz, el partido no atraviesa una crisis de identidad, sino que "aún no alcanzó a digerir el luto del fracaso de su último paso por el gobierno nacional" (por la gestión de Fernando de la Rúa).

En diálogo con "Río Negro", Saiz sostuvo que no hay desorientación ideológica: "El radicalismo rionegrino se ubica en la centroizquierda, mientras en general tiene matices de izquierda y derecha, poco alejados del centro".

Dijo no estar preocupado por la fragmentación del arco opositor ya que interpreta que "la atomización es coyuntural, como en otro momento lo fue el bipartidismo cerrado". Saiz cree que cuando se aclaren las aguas, volverá el sistema a ser bipolar entre el justicialismo y el radicalismo. "Para nosotros la cuestión es consensuar un proyecto de fondo", apuntó.

Consideró que "el radicalismo está en el medio de una crisis absolutamente profunda, que puede ponerlo al borde de la extinción si no encontramos con acierto y claridad el camino a seguir".


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