Golpearon a los ladrones con un bate de béisbol

Un comerciante barilochense luchó contra un delincuente. Su hijo lo sacó de combate con un certero golpe en la cabeza. El maleante terminó en terapia intensiva con 20 puntos de sutura.



SAN CARLOS DE BARILOCHE- Dispuesto a defender la vida de sus hijos y su patrimonio un comerciante luchó contra uno de los delincuentes armados que lo estaban asaltando y uno de sus hijos lo puso fuera de combate golpeándolo con un bate de béisbol.

El asaltante alcanzó a efectuar dos disparos antes de ser desmayado pero las balas se incrustaron en las instalaciones sin herir a nadie.

Su cómplice escapó con la plata que habían sustraído al advertir que podría correr la misma suerte.

El comerciante se manifestó dispuesto a defender la integridad de su familia y de sus bienes a pesar del peligro que corrió durante el asalto y la resistencia que opuso a los ladrones.

Un comercio nuevo

A las 22.30 del viernes Juan Carlos Soria, de 48 años, permanecía con su despensa abierta en el intento de redondear una recaudación que justifique el esfuerzo de su emprendimiento.

“Lo abrimos con mi hermana hace seis meses y es la primera vez que realmente trabajo para mí, porque siempre fui empleado”, explicó el comerciante, que al momento del robo estaba acompañado por sus hijos de 22 y 23 años.

Los delincuentes entraron con sus caras cubiertas con bolsas de nylon y sólo uno empuñaba un arma, que después se supo era de calibre 11.25.

Obligaron a los jóvenes a acostarse boca abajo y el que estaba armado les apuntaba a la cabeza mientras el otro despojaba a Soria.

Los ladrones no quedaron satisfechos con los 30 pesos que les entregó el comerciante y las pilas que robaron, y vaciaron los bolsillos de los muchachos.

Soria les pidió que le dejen una billetera donde su hijo tenía una tarjeta de crédito y les ofreció a cambio las monedas que quedaban en la caja.

La defensa

El que estaba armado se acercó a completar el saqueo y la codicia pudo más que su deber de cuidado: cuando bajó la pistola para observar el dinero de cambio, Soria le cayó encima con sus 120 kilos y lo derribó.

El maleante alcanzó a efectuar dos disparos, pero uno de los muchachos actuó en defensa de su padre blandiendo un robusto bate de béisbol.

El primer golpe lo recibió casi íntegramente Soria en su brazo izquierdo, pero el segundo fue más certero y dio en el medio de la cabeza del asaltante, que cayó rápidamente en medio de un charco de sangre.

Al observar la escena, el delincuente que había tomado el dinero escapó a todo correr abandonando a su cómplice.

La cosa no terminó ahí

Mientras llamaban a la policía el delincuente abatido atinó a sacar un tubo de gas paralizante o lacrimógeno que llevaba entre sus ropas, pero con la furia del momento y la potencia de su osamenta, Soria le descargó una tremenda patada que lo mantuvo inmóvil hasta que llegó la policía y una ambulancia.

El delincuente herido fue identificado como Oscar Silva, de 20 años, del cual no se difundieron sus antecedentes policiales.

Según informaron no perdió el conocimiento en ningún momento, pero debieron coserle la cabeza con 20 puntos y hasta ayer a la tarde permanecía en la sala de terapia intensiva del hospital.

Hasta allí llegaron para asistirlo su concubina y hermanas, pero al parecer su vida no corre peligro.

Soria justificó su actitud en defensa de sus hijos y sus bienes “porque no pude soportar que le pusieran la pistola en la cabeza a mis hijos y cada paquete de azúcar que está ahí es mío”.

La policía le tomó declaración pero no detuvo al comerciante porque considera que hubo una causa eximente, basada en la agresión ilegítima y la racionalidad del medio empleado para repelerla.


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