Grave lesión en un ojo sufrió alumno en Bariloche

La rotura accidental de un vidrio, por efectos de un pelotazo, lesionó seriamente el ojo derecho del niño José Barría. Fue necesario derivarlo a Buenos Aires para una operación compleja.





SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El miércoles por la tarde una pelota descontrolada rompió la ventana de un aula de la Escuela 267 y una astilla de vidrio se clavó en el ojo derecho de José Barría, un alumno de quinto grado de once años de edad.

La complejidad de la lesión no pudo ser atendida en el hospital local y el niño debió viajar a Buenos Aires para que lo examinen y eventualmente le practiquen una cirugía en el hospital de ojos Santa Lucía.

El accidente ocurrió a las 14.30 del miércoles, en momentos en que varios alumnos participaban de una clase de educación física en el patio descubierto de la Escuela 267, ubicada en Onelli y Padre Mascardi.

Los chicos no pudieron controlar una pelota, que al estrellarse en la ventana del aula de quinto grado esparció astillas de vidrio sobre los alumnos y la docente que está a cargo de la clase a diario.

Mala suerte

Según afirmaron, José Barría ni siquiera estaba cerca del ventanal.

Los vidrios pasaron sobre un escritorio rodeado de alumnos y una pequeña esquirla se le incrustó en el globo ocular del ojo derecho.

Una ambulancia de un servicio de emergencias médicas trasladó al chico hasta el hospital y allí fue revisado por los profesionales de oftalmología, que advirtieron que el menor necesitaba una cirugía de alta complejidad, imposible de realizar en Bariloche.

El director del hospital Zonal, Raúl Calfín, reveló que el diagnóstico era «lesión traumática punzo-cortante por incrustación de esquirla de vidrio» y opinó que «el pronóstico de evolución es bueno», y que el accidentado «necesitaba una atención especializada que aquí no podíamos brindarle».

Las autoridades del hospital gestionaron el traslado del chico con su madre a Buenos Aires y la internación en el Santa Lucía, un instituto considerado entre los mejores del país.

También instruyeron a la Casa de Río Negro para que les preste alojamiento y asistencia durante su estadía. La provincia les proveyó de dos pasajes en avión y Luis Barría, el padre del menor, viajó por su cuenta para acompañarlos.

La comisaría 28 inició actuaciones de oficio porque la lesión podría considerarse grave o gravísima, según sus consecuencias, aunque no puso en duda el carácter accidental del evento ni se determinaron responsabilidades.

La directora de la escuela primaria 267, Zoe Piacenza, también entiende que se trató de un accidente desgraciado. «El accidente no ocurrió en el recreo, ni se rompió el vidrio con un portazo como tantas veces; José Barría es un chico dócil, nada travieso, que estaba lejos de la ventana cuando la pelota rompió el vidrio». Reconoció que la rotura de vidrios era algo normal: «se pueden romper dos el mismo día, o puede pasar un mes sin que haya roturas».

La directora descartó que vayan a colocar rejas en las ventanas «porque ante un incendio que obstruya la puerta del aula la vía de escape debe ser la ventana, y no puede estar enrejada», explicó.

El menor pasó la noche en el hospital y ayer a las 13 partió en un vuelo regular hacia Buenos Aires.


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