Grupo Río tendrá “una voz” en los foros económicos

Conciliarán posturas ante el FMI y la OMC. Bush promete ayuda para calmar los mercados.



Santiago de Chile (EFE).- Los presidentes de los países del Grupo de Río concluyeron su reunión en Santiago con el compromiso de tener una sola voz en los próximos foros financieros y comerciales internacionales para salir de la actual encrucijada.

“Hemos pasado del verbo a la acción”, subrayo el anfitrión de la XV Cumbre del Grupo de Río, el presidente de Chile, Ricardo Lagos, para resumir los resultados de la reunión iniciada el viernes.

A pesar de que el Grupo de Río es un foro de concertación política, lo económico tuvo un peso especifico en esta reunión, dado el impacto que la desaceleración de la economía mundial está teniendo en los países de América Latina y el Caribe y, especialmente, en Argentina.

“Estamos en un momento en que la economía mundial nos impone costos. Por primera vez desde la gran depresión, las economías de las dos locomotoras del mundo están una en desaceleración -Estados Unidos- y otra en recesión -Japón-“, subrayó el presidente de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez.

Lagos, Rodríguez, cuyo país asumirá la secretaría “pro tempore” del Grupo de Río en el 2002, y Andrés Pastrana, presidente de Colombia, país que estuvo en el mismo cargo el año pasado, ofrecieron una rueda de prensa final de la reunión.

La cumbre congregó en Santiago desde el pasado miércoles a delegaciones de 19 países latinoamericanos, entre ellos Guyana, que representaba al Caribe anglohablante, y dio como resultado una declaración general y varias de carácter específico.

La preocupación de los presidentes participantes por la situación económica y por la intranquilidad de los mercados quedó plasmada en los documentos de la Cumbre y llegó incluso al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, con quien Lagos habló ayer por encargo del resto del Grupo. “El presidente Bush me dijo que su administración está preocupada por hallar una solución sustentable y adecuada a lo que está ocurriendo, fundamentalmente, en Argentina”, dijo el mandatario chileno, quien se excusó de dar detalles sobre qué medidas concretas está tomando Washington con ese fin. (ver págs. 22-23)

Lagos se comunicó después con el presidente de Argentina, Fernando de la Rúa, quien regresó el viernes por la noche a Buenos Aires.

Lagos dijo que las gestiones del Grupo de Río son independientes del resultado que tengan esas negociaciones y subrayó que lo importante es que Estados Unidos comparte “la necesidad de tener abiertos los mercados emergentes”.

De resultas de la Cumbre de Santiago, los países de Sudamérica y Centroamérica, así como México, Panamá, República Dominicana y los integrantes del Mercado Común del Caribe, hablarán con una sola voz en la próxima reunión del FMI, en la ronda de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Qatar y en la Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo en Monterrey (México).

Además, convinieron en la necesidad de impulsar una modernización del funcionamiento de las instituciones de Bretton Woods (FMI y Banco Mundial) para prevenir las crisis recurrentes.

A pesar de que el acento de la cumbre fue económico, los presidentes no olvidaron las cuestiones políticas.

Aparte de ratificar el compromiso de la región con la democracia, dieron su respaldo a una propuesta de Perú que tiene como objetivo final congelar los gastos de defensa para dedicar más recursos a combatir la pobreza.

Lagos precisó que de lo que se trata en principio es de homologar la forma de computar los gastos militares, de “tener cifras comparables”, para a partir de ahí lograr niveles equilibrados de gasto y dar lugar a medidas de confianza mutua.

Una integración que madura

Quince años de cumbres del Grupo de Rio, en épocas y con problemas diferentes, han marcado la historia de este bloque de países que busca enfrentar con una sola voz los desafíos mundiales que atañen a América Latina.

El progreso fue lento pero siempre el G-Río estuvo en pie de avance. Al ser fundado, en 1986, se trataba de resolver problemas de guerras, violación de derechos humanos y de democracia.

Hoy, aunque en lo que respecta a democracia subsisten problemas, los tres elementos fundamentales se han cumplido. Esto permite al Grupo buscar ahora el consenso en áreas distintas, como son los temas económicos y militares.

Justamente es esto lo que ocurrió en la Cumbre Presidencial de Chile, que sirvió para darle un buen respaldo al plan internacional destinado a encontrar una solución a la crisis argentina. La conversación entre el presidente chileno, Ricardo Lagos y George Bush, marcó la pauta de lo que pueden ser los frutos reales de una política consensuada

Además, la Cumbre de Santiago avanzó también en lo que podría convertirse en una futura moratoria en la adquisición de armamento en beneficio de los más pobres.

Impacta pensar que en América Latina hay 224 millones de pobres (un 44% de la población) marginados del sistema.

El debate sobre el gasto militar iniciado por el presidente peruano Alejandro Toledo quedó planteado en la Declaración Final y fue interpretado como un primer paso para una moratoria total.

Los 19 países miembros del Grupo de Río demostraron ser capaces de llegar a acuerdos para levantar una sola voz, especialmente en los temas económicos. El grupo parece haber entendido también que la agenda política y económico-social está muy ligada a los temas concretos y cotidianos de la gente, como el empleo y la educación. El resultado fue haber fijado una estrategia para lo que ya está en camino: la revolución tecnológica, para que a América Latina no le pase lo que le ocurrió en el siglo 19 con la revolución industrial, que se quedó dormida. Ahora, la región aparece más sólida y organizada y con derecho a exigir para sí una mejor y mayor parte en la distribución de la riqueza mundial. Esto , por lo menos, quedó claro en Chile. (DPA)


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