Habrían encontrado lesiones en la vagina
Anoche se supo que la mujer tendría lesiones en la vagina. Se habrían extraído líquidos para realizar los análisis correspondientes para determinar si existían restos de semen.
De esta forma, se está investigando si hubo alguna violación o al menos un intento, según informaron ayer fuentes policiales.
La hipótesis del robo mientras tanto perdía fuerza. El propio juez, en el lugar, dejó entrever que aparentemente no faltarían elementos del laboratorio, descartando así elípticamente alguna intención de robo.
El auto de la víctima, un Ford Fiesta blanco dominio BNH 246 no se habría movido de su estacionamiento en calle Brentana, a 50 metros del laboratorio, desde el viernes a la tarde.
Ese auto y el de Aguirre -un Peugeot que se hallaba estacionado frente al Centro de Análisis- estaban retenidos en la Comisaría Judicial, sujetos a pericias en el contexto de la causa, aunque el de Aguirre iba a ser entregado a su propietario al cierre de esta edición.
En el lugar del hallazgo la policía y la justicia trabajaron cuidando muchos los detalles operativos. Para no pisar huellas se utilizaron tablones.
Si bien no trascendían detalles de los allanamientos, se supo, según fuentes cercanas a los pesquisas, que había un seguimiento en función de datos concretos, lo que dejaba abierta una expectativa de avance para las horas venideras.
Un vecino dijo que la mujer no trabajaba de noche y que no escuchó nada
«Más o menos a las 20.30 salió. Creo que estaba cerrando. Tenía una pollera roja, y un delantal, blanco, me parece. No la noté para nada preocupada», dijo Héctor «Tito» Viñuela, en referencia a la infortunada Ana Zerdán.
Viñuela es un conocido mecánico y vecino inmediato al Centro de Análisis Clínicos, y juntamente con una empleada del Sindicato de la Fruta, cuyo local se ubica muy cerca de allí, pudo ser uno de los últimos que vio a Zerdán en el área del crimen.
Dijo Viñuela incluso que ese viernes y a esa hora -20.30, estimativamente- caminó con Zerdán unos metros.
«Iba hacia Brentana. Conversamos de cosas simples, la de todos los días, porque éramos vecinos de muchos años», comentó.
Viñuela dijo también que la víctima no trabajaba de noche en el laboratorio.
Sin gritos ni nada extraño
El vecino no notó ni esa noche ni en otras anteriores nada extraño.
«Si hubiera habido gritos yo lo habría sentido», sostuvo, explicando su tremenda sorpresa cuando escuchó ruidos el sábado a las 6 de la mañana.
«Eran policías. Me dijeron que había un hecho de sangre. Yo buscaba un cuerpo en la calle, o algo así», contó el mecánico.
Obviamente, se trataba del asesinato de la bioquímica.
La sensación de Viñuela de que la víctima habría terminado su labor del día a las 20.30, más o menos, estuvo corroborada un poco después, porque cuando volvió a su domicilio no vio luz en el laboratorio, ni notó movimiento alguno.
El testimonio del mecánico podría ser importante para ayudar a determinar el horario en el que se produjo el crimen.
Anoche se supo que la mujer tendría lesiones en la vagina. Se habrían extraído líquidos para realizar los análisis correspondientes para determinar si existían restos de semen.
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